—¿Autoritaria yo? ¿Apenas te das cuenta?
La mirada de Joana se volvió aún más fría.
—Venir aquí a armar un escándalo de suicidio, ¿no te das cuenta de lo patética que te ves?
—¿Qué quieres decir? ¿No me detuviste porque te sentiste culpable? —respondió Tatiana.
—Ja, ¿no puedes ser un poco menos ingenua? —Joana estaba exasperada—. Solo no quería que murieras aquí y ensuciaras mi casa.
Tatiana se quedó sin palabras.
Joana continuó sin piedad:
—Además, un parásito social como tú, si muriera, al menos dejaría de desperdiciar el aire.
Arturo no pudo contenerse y soltó una carcajada.
Miró a Joana con los ojos brillantes.
Era la primera vez que la veía enfrentarse a alguien con tanta contundencia.
Fabián, por su parte, tenía la mente en blanco, aturdido por los continuos ataques de Joana.
Finalmente, espetó con un tono gélido:
—¡Vaya arpía!
Dicho esto, se dispuso a irse con Tatiana.
El cuerpo de Tatiana temblaba, algo no andaba bien.
Los dos pequeños se quedaron junto a Joana, uno a cada lado, mirándola con admiración.
¡Resulta que su mamá era increíblemente fuerte!
¡Incluso más que Fabián!
La actitud imponente de Fabián los había asustado de verdad.
Por un momento, incluso se resignaron a la idea de volver a casa con él.
Aunque se sentirían muy tristes, ya pensarían en una forma de volver con su mamá más adelante.
¡Pero Joana les había dado una sorpresa aún mayor!
Antes de irse, Fabián lanzó una última advertencia con ferocidad:
—¡Joana, que te quede claro, esos dos niños llevan el apellido Rivas! Aunque hoy logres que se queden, ¿crees que podrás retenerlos para siempre?
—Piénsalo bien. Cuando lo hayas decidido, contáctame.
—Está bien —dijo con voz ronca.
Sin que Arturo lo supiera, Joana también suspiró aliviada por dentro.
Qué bueno, pensó que Arturo se negaría.
Era la oportunidad perfecta para aclarar las cosas.
Estos últimos días, apenas habían intercambiado mensajes.
Incluso alguien tan despistada como Joana se había dado cuenta de que Arturo estaba molesto.
Además, todavía no habían aclarado lo que pasó la última vez.
¡Esta vez, Joana estaba decidida a llegar al fondo del asunto!
…
Mientras tanto, Fabián se fue con Tatiana.
Al verla tan afectada, le preguntó con preocupación:
—¿Quieres que te lleve al hospital?

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