✧✧✧ En el avión privado a París. ✧✧✧
Fiorina estaba concentrada en su tableta de diseño digital, dibujando ocasionalmente con su lápiz.
Su cabellera castaña estaba enrollada en un moño alto algo alborotado, su traje era de dos piezas, totalmente negro, elegante, pero sencillo. Traía una pañoleta roja alrededor de su cuello.
De repente, una sombra la cubrió y levantó la vista.
Giorgio Marchesani se sentó al otro lado de la mesita frente a ella, con una mirada severa.
—Señorita Cassini —la nombró él—. Con respecto al evento de esta noche, es mi deber informarle algunos detalles que tiene que tener claros.
El tono de Giorgio fue claro. Ella de inmediato dejó de lado su tableta de lado, y se irguió, prestando atención a su jefe.
—La marca Bellavance, es muy importante en París. A ese evento asistirán ejecutivos de todo el continente, incluso, del mundo. Pero eso ya lo sabe… —él entrelazó sus manos por encima de sus piernas cruzadas, con una elegancia innata—. Iré directo al punto: estará presente el CEO Massimo Bernardi.
Fiorina sintió un vuelco en el corazón, pero mantuvo la compostura.
—Lo sé. No será un problema.
—Espero que no. Porque tiene una oportunidad única. Demuéstreme que los rumores sobre su… falta de profesionalismo, son falsos.
Sus manos estaban cruzadas debajo de la mesa, sus palmas estaban sudorosas.
Unos segundos después, ella asintió, tragando saliva.
—Tengo muy en claro cuál es mi lugar, señor Marchesani. No pretendo cometer los mismos errores —soltó ella con seguridad clara.
Giorgio ladeó un poco su cabeza elevando levemente el mentón. Sus ojos grises y penetrantes recorrieron a Fiorina con atención gélida que haría que cualquiera temblara.
—Sé que usted posee habilidades de diseño bastante admirables, señorita Cassini.
En ese instante, Giorgio se inclinó un poco hacia el frente, apoyando sus brazos en sus rodillas. Sin dejar de hacer contacto visual con su nueva y talentosa empleada.
—Sin dudas, es usted el tipo de empleada que escalará rápido en la industria nuevamente; sin embargo, si busca un ascenso “rápido” hay “otras maneras” de lograrlo.
¡FIORINA ABRIÓ SUS OJOS DE PAR EN PAR! ¿Acababa de insinuarse su nuevo jefe?
—No —respondió ella, con la voz un poco más áspera de lo que pretendía—. Prefiero el camino convencional.
Giorgio se recostó en el asiento, una sonrisa casi imperceptible curvó sus labios.
—Aburrida… Pero honesta. Bien.
Sólo entonces comprendió: había sido una prueba. Y, al parecer, la había aprobado.
………
✧✧✧ Esa noche, en la alfombra roja. ✧✧✧
Los flashes de los fotógrafos, y los cientos de periodistas a los costados, captaban con sus cámaras, la llegada de cada uno.
La limusina negra se detuvo, se acercó el portero del evento, que abrió con sutileza.
El CEO Giorgio Marchesani, fue el primero en bajar con su elegancia habitual, su traje hecho a medida color grisáceo con negro.
Al extender la mano para ayudar a bajar a su acompañante, todos contuvieron el aliento.
Fiorina Cassini emergió. Su vestido plateado perlado, guardado para una ocasión que nunca llegó con Massimo Bernardi, centelleó bajo los focos.
Por un instante, el silencio fue absoluto. Luego, estalló el caos. ¡Enloquecieron, tomando fotos!
—¡Es la diseñadora Cassini! —¡La de la cicatriz! —¿Marchesani la trae? ¡Qué escándalo!
Fiorina apretó el brazo de Giorgio, manteniendo una sonrisa profesional. No estaba allí para esconderse.
Ignorando los gritos, Giorgio guió a Fiorina con determinación por el mar de flashes, respondiendo a las preguntas con una frialdad que cortaba el aire.
Una hora después, sobre la pasarela iluminada los reflectores moviéndose al compás del caminado refinado de cada una de las modelos francesas en lencerías blancas, cremas, colores suaves pastel.
Diseños coquetos, sensuales y algunos un poco atrevidos.
Fiorina prestaba atención desde su asiento, la mujer tomaba notas.
¡Ese era su trabajo!
Para eso estaba ahí…
Para ver la moda francesa en lencería, para inspirarse en la creación de la colección de “noche de bodas”, que también presentaría la “Casa Dorata M” en su próximo evento de novias.
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Los comentarios de los lectores sobre la novela: CRUEL CEO, ¡NO SERÉ SOLO EL REEMPLAZO!