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CRUEL CEO, ¡NO SERÉ SOLO EL REEMPLAZO! romance Capítulo 4

Fiorina se bajó del coche frente al imponente edificio de “Casa Dorata M”.

¡Su corazón latía desenfrenado! No podía creerlo…

La principal casa de modas de Italia, la eterna rival de los Bernardi, la había citado para una entrevista.

Minutos después, una secretaria la escoltó hasta una puerta de doble hoja.

—Señorita Bianchi, ha llegado la señorita Cassini.

—Déjala ingresar —respondió una voz afilada desde dentro.

Clack~

La puerta se abrió. Fiorina entró con pasos firmes en una oficina con grandes ventanales.

En una mesa larga y de cristal oscuro, la diseñadora estrella de la empresa, Donatella Bianchi, estaba sentada con las rodillas cruzadas sobre una silla y sosteniendo una carpeta en la mano.

—Ni siquiera tomes asiento —soltó Donatella, sin alzar la vista de los papeles.

Fiorina se detuvo en seco. Un silencio cargado de tensión llenó la habitación.

Cuando pasaron diez minutos…

—Estás contratada —declaró Donatella por fin, alzando sus fríos ojos azules—. No por mí, desde luego. Fue orden directa de la dirección.

—Pero…

—¡Silencio! —la interrumpió Donatella, poniéndose de pie—. Mi asistente renunció. Necesito a alguien que sepa cómo se mueve este mundo. No a una principiante.

Comenzó a acercarse hacia Fiorina, con elegancia.

—Llevo más de un año siendo tu sombra en las revistas. Ahora serán mis diseños los que llenen las boutiques más exclusivas de Italia~ —susurró, con una sonrisita carmín—. Mientras tú estarás en una esquina, recibiendo mis órdenes. Eso sí, si quieres conservar este trabajo, si no puedes —susurró con tono venenoso, acercándose más hacia Fiorina—. Puedes irte. La puerta está abierta. Ve al mundo, a mendigar atención, a ser NADIE.

Fiorina no retrocedió. Al contrario, dio un paso al frente, reduciendo la distancia hasta casi rozarla. Alzó ligeramente la barbilla, con una chispa de desafío en sus ojos verdes.

—Acepto el empleo.

Mientras, en el piso superior, tras la pantalla de un monitor, un par de ojos grises observaban la escena con interés.

Giorgio Marchesani, CEO de “Casa Dorata M”, apoyaba la barbilla en su mano. Una ceja arqueada delataba su curiosidad.

—¿Así que ésta es la obsesión de Massimo Bernardi? —susurró para sí, con voz grave—. Parece… más decidida de lo que los rumores pintan. Y esa cicatriz… —hizo una pausa calculadora—… Cuenta una historia interesante.

………

✧✧✧ Un mes más tarde. ✧✧✧

Un Ferrari negro se detuvo frente a una mansión renacentista. Giorgio Marchesani bajó del vehículo y se dirigió con paso seguro hacia la entrada, donde lo esperaba el mayordomo.

Capítulo 04: ¿Un matrimonio obligado? 1

Capítulo 04: ¿Un matrimonio obligado? 2

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