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Compláceme, Papi romance Capítulo 67

Grace

Inhalé y exhalé para intentar calmarme, pero la presión en el pecho no cedía. Ya estaba. De verdad lo había dicho. Las palabras quedaron suspendidas entre nosotros y, por un segundo, temí que respondiera con alguna crueldad o burla, pero no lo hizo. Apollo se limitó a observarme con una actitud imposible de descifrar antes de hablar en voz baja.

—Entiendo.

Lo miré fijamente.

—¿Entiende?

Se apartó de la mesa y se irguió. La habitación pareció encogerse a mi alrededor.

—Ya sabía que había sido un error —dijo—. Lo dejaste claro porque huías de mí siempre que podías. Así que supuse que lo ocurrido fue un accidente y que no tenías idea de quién era yo.

Incliné la cabeza hacia atrás para sostenerle la mirada. Conque por eso la gente decía que era un hombre calculador, pues analizaba cada situación y llegaba a la conclusión correcta.

Dejé escapar un suspiro tembloroso y casi sonreí de alivio.

—Entonces le devolveré el dinero...

—Eso no significa que vaya a aceptar que me lo devuelvas.

Las palabras se me quedaron atrapadas en la garganta.

—¿Qué?

—Si te incomoda aceptar el dinero —dijo—, considéralo un adelanto de tu sueldo mensual.

Parpadeé, convencida de haber oído mal. Pero él no bromeaba.

—¿Sueldo... mensual?

La cabeza me daba vueltas. ¿Sabía cuánto ganaba al mes? Y, más importante aún, ¿era consciente de la magnitud de una suma de diez millones de dólares? ¿Por qué hablaba como si estuviera repartiendo dulces?

Abrí la boca para decir algo, pero al verlo me detuve. Su expresión me dejó claro que no importaba qué argumento se me ocurriera. Ya había decidido. No iba a aceptar que le devolviera el dinero.

Suspiré en silencio. No valía la pena seguir discutiendo eso. Era mejor dejar el asunto de lado hasta que estuviera lista para enfrentarlo.

—Entonces, señorita Grace, ¿ya decidiste? —preguntó Apollo.

Ya nada me detenía. Levanté la mirada hacia él. El pulso me martilleaba en los oídos y tenía la boca seca, pero aun así conseguí hablar.

—Sí, tendré una relación sexual con usted, señor.

Por un momento, solo me miró, satisfecho con el giro de la conversación. Separó los labios, a punto de decir algo, pero de pronto sonó el timbre de la puerta y lo interrumpió. Giré la cabeza hacia la puerta principal. Sentí que el corazón se me subía aún más a la garganta.

¿Quién podía ser? Miré a Apollo, pero él permaneció indiferente y se dirigió a la puerta.

—Espere —dije sin pensarlo.

Se detuvo. Por instinto, alargué la mano y lo sujeté por la manga. Miró mi mano y después a mí.

—¿Y si es alguien de la oficina? —pregunté en voz baja.

Toda mi seguridad se esfumó. Aun así, debía tener cuidado. Si la gente se enterara tan pronto de mi nueva relación con él, me moriría de vergüenza.

—No tienes que preocuparte por eso.

Titubeé y le solté la manga despacio. Algo en su manera de decirlo hizo que le creyera. Se dio la vuelta, caminó hacia la puerta, desapareció por el pasillo y salió. Al cabo de un rato, la puerta volvió a abrirse.

Capítulo 67 Tendré una relación sexual con usted, señor 1

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