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Compláceme, Papi romance Capítulo 208

Grace

—Vaya, ¿quién es esa que viene con los Jones? Es muy hermosa.

—Ni que lo digas. Es preciosa y hasta se parece a los Jones. Podría ser de la familia. Encaja con ellos, tiene la misma presencia.

—Baja la voz. Que no te oiga la señorita Katherine. Ella es la hija de los Jones y se va a enojar si te escucha.

—Entonces, ¿por qué los Jones vienen con esa mujer? Parecen muy protectores con ella.

Las voces llegaban de todas partes mientras entraba al enorme edificio del Grupo Jones, con mi madre a mi lado y mis dos hermanos mayores justo detrás de nosotras. Mantuve la expresión serena e indiferente e ignoré todos los susurros y las miradas curiosas que nos seguían por el imponente vestíbulo. Cada uno de nuestros pasos resonaba y sentía que me taladraban la espalda con la mirada desde todas las direcciones, pero no reduje el paso ni miré a mi alrededor.

Seguimos avanzando a paso constante y, al llegar a la gran sala de juntas, ya podía escuchar el ruido del interior. Los periodistas estaban reunidos detrás de las puertas cerradas y sus voces se superponían.

—¿Por qué los Jones convocaron una conferencia de prensa tan de repente? —preguntó alguien—. ¿Qué pasó? Casi nunca hacen esto.

—No sé —respondió otro, bajando la voz—. Pero, a juzgar por la urgencia, debe ser algo serio. Seguro tienen un anuncio importante que hacer.

Me quedé un momento frente a la puerta, con la mirada fija en la madera pulida, escuchando en silencio las voces que se filtraban desde el interior. A mi lado, mi madre se volvió un poco y me miró con preocupación. Me tomó de la mano; su contacto era cálido y cuidadoso, como si temiera que pudiera desaparecer si me soltaba.

—¿Estás bien? —preguntó—. Podemos irnos a casa si quieres. Apenas llevas dos semanas de descanso.

—No —dije después de volverme hacia ella y negar despacio—. Estoy bien. Ryan dijo que no tengo nada malo.

Miré a Ryan, que permanecía en silencio cerca de nosotras. Su expresión era serena e indescifrable, y sostuvo mi mirada.

Habían pasado dos semanas desde lo ocurrido en aquella casa, dos semanas desde que mi mundo había cambiado de formas que aún intentaba comprender. Durante ese tiempo, mi madre y mis hermanos habían insistido en que me fuera a casa con ellos y dejara que me cuidaran. Pero me negué. No quería dejar a Apollo. Ni siquiera sabía cuándo había pasado, ni cómo, pero en algún momento se había convertido en mi ancla. Pasar un solo día sin verlo me provocaba un dolor en el pecho que no podía explicar.

Así que me quedé en esa casa, esperándolo, contando las horas hasta que volvía del trabajo. A veces Apollo ni siquiera iba a trabajar por quedarse conmigo. Pasábamos el día dentro, hablando en voz baja o sentados en silencio, y esos momentos aliviaban mi pesadumbre, aunque fuera un poco.

Pero, por alguna razón, a mi madre y a mis hermanos no les gustaba nada esa situación. Venían casi todos los días, como si la casa fuera suya, sobre todo mi madre y Theodore. Se quedaban durante horas, hablando conmigo sin parar, intentando acercarse a mí y meterse en cada aspecto de mi vida hasta que estaba demasiado cansada para discutir o pensar. Solo entonces se marchaban por fin, con la promesa de volver al día siguiente.

En realidad, solo veía a Ryan cuando venía a revisarme. Cada vez que llegaba, les pedía a mi madre y a Theodore que se fueran, diciéndoles que yo necesitaba descansar bien. Siempre lo decía con ese tono profesional y razonable tan suyo, con el que resultaba difícil discutir.

Me decía que probablemente me estaba preocupando demasiado, pero a veces se quedaba más de lo necesario, sentado ahí, hablando conmigo de cualquier cosa, casi como si quisiera pasar tiempo conmigo en lugar de limitarse a hacer su trabajo. Otras veces se quedaba hasta que Apollo volvía y se iba poco después, así que me convencía de que no era nada y de que solo estaba dejando volar mi imaginación.

Capítulo 208 Soy Grace Jones 1

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