Entrar Via

Compláceme, Papi romance Capítulo 160

Piper

Apreté tanto los puños sobre la mesa de metal que me crujieron. El corazón me latía con tal fuerza que parecía querer salírseme del pecho. Me mordí los labios e intenté expulsar aquellas imágenes de mi cabeza. Pero daba igual cuántas veces tratara de no pensar en eso.

Lo de anoche se repetía como una pesadilla de la que no podía despertar.

Apollo, el mismísimo Apollo, el hombre más poderoso de todo el maldito país, había sacado en brazos del baño a esa idiota como si fuera una joya preciosa que debía proteger.

No podía quitarme esa escena de la cabeza. La manera en que la sostenía. Cómo incluso había cambiado su expresión por ella. Cómo la había mirado, como si fuera la persona más importante de su vida.

Tensé la mandíbula y me mordí el labio con más fuerza hasta sentir el sabor metálico de la sangre en la lengua.

Maldita perra.

¿Cómo podía importarle a Apollo?

No era nadie. Una nerd insignificante, temblorosa y sin gracia, que ni siquiera sabía levantar la cara cuando hablaba con la gente. Se suponía que debía vivir a mi sombra, no acaparar la atención de él.

Desde que la vi en la empresa, algo en mí la odió. Primero, porque River, el pasante más atractivo de todo el edificio, le prestaba atención. Y segundo, porque el hombre más rico y aterrador del país de pronto quería que trabajara directamente para él.

¿Por qué? ¿Por qué ella? ¿Por qué lo conseguía todo? ¿Por qué tenía que ser la protagonista?

—¡Ah! —Se me escapó un grito y golpeé la mesa con el puño—. ¡No es justo! ¡Me está volviendo loca!

Landon, sentado a mi lado, dio un respingo. Ni siquiera me miró. Le temblaba tanto el cuerpo que hacía traquetear la mesa. No dejaba de tirarse del cabello y respiraba a un ritmo irregular, casi con silbidos.

Tenía un aspecto espantoso. Los moretones le cubrían la cara y llevaba el brazo inmovilizado en un yeso. Y aunque Apollo se comportó como un monstruo anoche, nada de eso era obra suya. Se había concentrado en Jackson. Esas heridas se las hizo el otro psicópata, River.

River llegó segundos después de que Apollo sacara a esa chica en brazos. Nunca lo había visto tan furioso. Siempre era callado y desdeñoso con todos, excepto con Grace. Jamás levantaba la voz, jamás mostraba sus emociones, jamás se dignaba a prestarle atención a nadie. Pero anoche fue un monstruo.

Golpeó a Jackson, aunque ya estaba inconsciente, hasta que el señor Reed, el padre de Apollo, tuvo que detenerlo. Y cuando River se volvió hacia Landon, se le echó encima como un animal. Le dio puñetazo tras puñetazo, hasta que Landon gritó y se desmayó.

Para cuando lograron quitarle a River de encima, la cara de Landon apenas parecía humana. Si River me hubiera hecho lo mismo que a ellos, estaría en el hospital junto a Jackson.

Ahora estábamos atrapados aquí, en esta asquerosa celda de detención, esperando nuestros juicios. Y lo peor, lo que hizo que algo se derrumbara dentro de mí, fue lo que supe anoche.

River también era un Reed. Era sobrino de Apollo. Los dos eran de la familia Reed. Y a los dos les importaba esa chica estúpida, patética y ridícula. Grace manejaba a su antojo tanto al tío como al sobrino. Carajo, ¿cómo era posible?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Compláceme, Papi