No sabía que era lo que más terror le causaba sobre su respuesta.
—No lo has hecho, pero se bien que estás enojada conmigo.
—¡Ya te dije que no lo estoy! ¿Por qué estas insistiendo en esto?
Catrina trataba de tragarse todo el coraje que sentía esa mañana, pero la verdad es que lo que menos deseaba era terminar en una discusión con Dorian. Odiaba cuando rompía sus propias promesas.
—Se que lo estas, y no quiero decirte que te voy a recompensar porque se bien que lo has escuchado otras veces y estoy seguro que no es lo que deseas.
—Ya no quiero continuar con esta conversación, Dorian.
La joven castaña pasa a un lado de él sin siquiera mirarlo, pero los planes del Ceo eran otros. La sujeta del brazo para detenerla.
—vamos bebé, no quiero que estes enojada conmigo. No he hecho nada malo, solo estaba trabajando.
—eso ya lo sé, Dorian —ella lo enfrenta con la mirada —. Ya lo sé, ¿Por qué me lo estas repitiendo?
—porque se bien que no me crees una sola palabra.
Ambos se miran fijamente mientras que guardan silencio. Catrina era terca y Dorian era aún peor que ella. Por lo general sus batallas de miradas eran extendidas, el carácter de la pareja era de temer.
—te dije que te creo y es todo lo que necesitas escuchar, ¿no es así?
Catrina se zafa de su agarre, pero el Ceo envuelve su cuerpo con uno de sus brazos para luego apoderarse de sus labios en un beso rebelde y fiero.
A pesar de sus quejas, Catrina se resiste un poco ante el arrebato de aquel beso, pero luego poco a poco sede al mismo envolviendo el cuello de su marido con sus delicados brazos.
Rápidamente Dorian eleva su cuerpo del suelo para llevarla hacia la mesa y terminar por sentarla sobre la misma. Acomoda su enorme cuerpo en medio de los muslos de su mujer mientras que no separa sus labios de los de ella.
La besa con pasión y lujuria desenfrenada mientras que ella le recibe el beso con la misma intensidad.
Con desespero, Dorian baja el pantalón de pijama que ella llevaba puesto esa mañana dejándola completamente expuesta de cintura para abajo mientras que Catrina librera el botón de su pantalón y baja la cremallera del mismo.
En cuestión de nada ella saca la polla de su marido, Dorian aproxima su pene al centro femenino de su mujer y en una única embestida la penetra con un poco de violencia apasionada.
—¡Ahhh! —Catrina gime ante la arremetida, pero se aferra a los hombros de su marido mientras que él entra y sale de su interior.
—¡Oh! Si…
Ella lo oye y sonríe, pero teniendo cuidado de que él no se percata de ello. Quería seguir mostrándose enojada con él una vez que terminaran. Todavía no se creía mucho el cuento de que estaba trabajando hasta las tres de la madrugada.
Sin embargo, esos pensamientos los dejo a un lado para poder disfrutar el hacer el amor con su marido, muerde levemente sus labios al sentir que el orgasmo estaba a punto de azotarla, frunce el ceño y se aferra aún más a los hombros de Dorian cuando el clímax arrasa con ella.
—¡AHHHH! —grita al mismo tiempo que inclina la cabeza hacia atrás.
Dorian la sujeta de las caderas con uno de sus brazos, luego con la otra mano introduce dos de sus dedos en la boca de ella los cuales la castaña empieza a saborear entre tanto goza del orgasmo.


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