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Ciega por tu Mentira romance Capítulo 270

Tan pronto como Amanda salió al pasillo, descubrió a Camila dando vueltas sin rumbo. Se acercó directamente a ella.

—¿Por qué andas aquí sola? ¿Qué no venías con Román?

Camila pegó un saltito del susto.

—Ah... ¿tú... conoces a Román?

Amanda asintió y volvió a insistir:

—¿Te perdiste y se separaron?

Con un gesto de tremenda preocupación en la cara, Camila le suplicó:

—¿No le podrías marcar de tu teléfono a Román? Es que no lo encuentro y ya me está dando un chorro de miedo.

—Ahorita mismo le marco.

Sacó el celular sin demora y le marcó a Román.

Al contestar, del otro lado se escuchó un tono que exudaba enfado.

—Estoy ocupado. Si vas a decir algo, más vale que lo escupas rápido.

A Amanda le enfermaba lidiar con las actitudes insoportables de Román.

—Pues aquí tengo a Camila conmigo, parados afuera del cuarto 1208.

Inmediatamente colgó sin siquiera darle chanza de reaccionar.

Volvió la mirada hacia la muchacha.

—Aguanta unos minutitos aquí. Ahorita sube a recogerte.

Camila esbozó una sonrisa enorme; sus grandes ojos brillaban con una franqueza que Amanda rara vez atestiguaba en las demás personas.

—¡Señorita bonita, mil gracias! Se nota que es usted súper buena onda.

Era tan noble y adorable la muchacha que, sin querer, había mejorado por completo la impresión que Amanda tenía sobre ella.

—Pues tú pensarás que soy a todo dar, pero la verdad es que Román opina muy diferente. Según sus propias palabras, soy la vieja más ponzoñosa del planeta.

Sin preverlo, Camila le agarró las dos manos, dedicándole otra sonrisa limpia.

—Segurito que Román andaba de hocicón diciendo puras mentiras. Si usted me está ayudando sin conocerme, ¡jamás en la vida va a ser mala onda!

Una tipa a todo dar... Qué mala pata lo de su mente.

Luego de escasos minutos, llegó Román corriendo. Venía con el estrés a mil, así que se la fue soltando parejo a gritos, sin siquiera analizar qué demonios estaba ocurriendo.

Capítulo 270 1

Capítulo 270 2

Amanda no toleró la tontería de la pobre chava:

—¡Camila! ¿Por qué chingaos te andas humillando pidiéndole perdón? Si no hiciste absolutamente nada. Aquí el abusivo mamila fue él.

Capítulo 270 3

—Ya sé, ya sé, pero es que Román está que se lo lleva pifas, y a mí no me agrada que ande enojado.

Quedaba perfecto para describirla aquel viejo y triste refrán: un verdadero angelito tan noble y dulce que llegaba al grado de parecer estúpida.

Esa era la pura definición de Camila.

Quizás por la mirada asesina de Amanda, o simple y sencilla culpa, él entendió que el coraje ya le estaba pudriendo el alma por un problema minúsculo. Modificó drásticamente el volumen, calmando los arranques.

—¿A poco no traías un pinche antojo bien cabrón por comerte un helado desde temprano? Ándale, ahorita pasamos por un bote de paletas si quieres.

Ya con esa estupidez superada, la chava soltó chispas por los pómulos iluminada del gusto.

—¡Ay, sí! Por eso sé que mi Román es la persona más genial que hay.

La oscuridad tensa del tipo logró suavizarse ante tan halagadora expresión, girando los pasos para caminar hacia los elevadores. Amanda aprovechó su descuido.

—Pérate tantito ahí, Román, que tú y yo tenemos que platicar.

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