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Cicatrices de un Amor Podrido romance Capítulo 673

—Por el bien de la señora, que no puede soportar el estrés, esta vez solo te advertiré. Pero si hay una próxima vez, no me culpes por ser implacable.

Al escuchar la voz amenazante de Carla desde adentro de la casa, Luz temblaba de rabia.

No le importaba cómo Carla manipulaba a Simón o lo que pasara entre ellos, pero no podía permitir que Carla viniera a hablar disparates frente a su abuela.

Luz empujó la puerta de repente, su mirada era fría y penetrante.

—Señorita López, tú y yo conocemos la verdad de la situación. Si realmente no lo sabes, tengo muchas pruebas, y cualquiera de ellas podría destruir a tu supuesto esposo.

—Así que no quiero volver a verte, especialmente frente a mi abuela. De lo contrario, será una lucha a muerte.

La actitud altiva de Carla se desvaneció ante la amenaza de Luz, e incluso surgió una intención asesina en sus ojos. Sin embargo, recordando que su visita no solo era para molestar a la abuela de Luz, sino también para sembrar discordia, reprimió su impulso de violencia y mantuvo su apariencia altanera.

—No importa las pruebas que tengas, ahora tenemos un hijo. Si tienes un poco de dignidad, deja de acosar a mi esposo.

Terminó con un bufido altivo y se fue.

Amparo, aunque sabía que Carla solo estaba diciendo tonterías para provocar y herir a su nieta querida, no podía evitar sentirse indignada. Su preciosa nieta era inocente y no merecía ser calumniada de esa manera.

No quería que su nieta tuviera más relación con Simón.

Aunque sabía que su preocupación era exagerada y que su nieta no era del tipo que volvería en esas circunstancias, dejarlo ir y no mirar atrás eran dos cosas diferentes.

Ella deseaba que su nieta pudiera dejar completamente atrás esa relación y comenzar una nueva vida.

—Si no fuera porque abuela no puede descansar bien, ya habría salido del hospital —dijo Amparo, consciente de lo devota que era su nieta. No quería usar la devoción de su nieta para obligarla a hacer algo, pero ahora no tenía más remedio que presionarla.

Luz miró a su abuela, viendo su preocupación y el cansancio en su rostro. Recordó lo que el médico le había dicho antes, y su mirada se volvió aún más sombría.

Al llegar a casa, después de escuchar el informe del jefe de seguridad sobre la presencia de extraños cerca de la casa del maestro, la expresión de Luz se tornó aún más grave.

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