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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 922

—¿Acaso tu primo preparó toda esta comida con sus propias manos? —preguntó Macarena, parpadeando con curiosidad.

Si de verdad era así, le iba a preguntar si tenía novia.

—No, lo preparó el chef de la casa.

Explicó Cecilia.

¿Tenían chef?

Mireya estaba intrigada:

—¿De qué tipo de familia vienes para tener un chef? Aunque bueno, tu primo se veía a leguas que es el típico júnior de familia acomodada.

Solo que seguía siendo algo irreal ver a un júnior tendiéndole las sábanas a su familiar en un dormitorio estudiantil.

Ella pensaba que esos chicos de dinero nunca en su vida habían lavado ni un plato.

Pero el primo de Cecilia se veía muy sencillo.

—Solo tenemos un poco más de dinero que una familia promedio. —Cecilia no quería dar muchos detalles para no incomodar a sus compañeras.

—¡Órale! Entonces Ceci también es una niña bien, ¡y nosotras nos estamos aprovechando de su riqueza!

Cecilia empujó el plato de panceta glaseada hacia Mireya:

—Ya ponte a comer, ¿ni siquiera comiendo te callas?

—Es que no me gusta la grasa de la carne.

Aunque a Mireya le parecía que la panceta lucía y olía de maravilla, desde chiquita detestaba los cortes grasosos.

—Pruébala y verás, no es grasa cualquiera.

—Mira, cómete un pedazo pequeño y si no te gusta, lo escupes.

Cecilia se comió un trozo. Aunque esa carne se veía grasosa, la verdad era que estaba deliciosa.

—Bueno, voy a darle una probada.

Mireya, siguiendo la regla de no desperdiciar nada, agarró uno de los trozos más pequeños.

La verdad es que el chef tenía muy buena técnica con el cuchillo; casi todos los trozos estaban cortados del mismo tamaño, por lo que el platillo se veía espectacular.

Mireya le dio un pequeño mordisco.

El sabor inundó su boca: jugoso, nada empalagoso, suave y con un sazón increíble.

Después de probar un pedazo, Macarena por fin aceptó que el chef del abuelo de Cecilia sí sabía lo que hacía.

Si no, la comida no olería tan bien.

A partir de ahí, las chicas se concentraron en cenar. Al mismo tiempo, el video donde Cecilia salvaba a una persona con unos cubiertos ya se había subido a internet.

—¡Dios! ¿Esto es real?

—Puro show, una chica tan guapa salvando gente con cubiertos... seguro al rato abre su canal para vender cosas.

—Aunque sea para vender cosas, se lo paso por lo guapa que está. ¿Alguien tiene su usuario de videos cortos?

—Oigan, como que se me hace conocida... ¿No es la misma chica que salvó a alguien en la autopista la otra vez?

—[Imagen]. Es la misma chica de la autopista, ya está confirmado.

—Entonces, ¿esta chica anda haciendo buenas acciones por toda la ciudad o qué?

Como esta vez el incidente fue afuera de la Universidad de Viento Claro, no tardaron en investigar la identidad de Cecilia.

«¿De nuevo ingreso en la Universidad de Viento Claro, el puntaje más alto en ciencias de este año, ganadora del oro en la Olimpiada de Matemáticas y, encima, una futura médica prodigio?»

¡Qué chica tan brillante!

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