Norma le lanzó una mirada fulminante.
—Con tanta gente en Villa Ortiz, ¿de verdad crees que nadie te va a proteger?
—¡La solidaridad de Villa Ortiz no es un simple rumor que la gente inventa!
Como Maya seguía dudando, Norma ya no sabía qué más decirle a su prima.
—Si no te gusta, entonces los rechazaré.
—La familia del chico todavía está esperando tu respuesta definitiva.
Al escuchar eso, Maya se puso nerviosa.
—¡No, ¿cómo vas a hacer eso?!
—Decídete, ¿sí o no? —la miró Norma—. Con ese carácter tuyo tan indeciso, no es seguro que le agrades a la familia del chico.
Si no fuera porque ella se había desvivido presumiendo que su prima era una excelente chica, a ellos ni siquiera les habría interesado la familia de Maya.
—Yo... —Maya jamás imaginó que la familia del chico podría ser la que la rechazara a ella.
—Tu única cualidad rescatable es que eres bonita.
Al escuchar esto, Cecilia miró instintivamente a Maya.
¡Vaya, sí que era bonita!
Era de esas chicas de campo que lucen frescas y radiantes.
Aunque quizás su porte no se comparaba con el de las chicas de la ciudad, tenía muchísimo potencial para arreglarse.
Además, a muchos hombres les gustaba ese tipo de belleza pura y sin mancha.
Pero, ¿le gustaría a Rayan?
¡Difícil saberlo!
—¡Prima! —Maya la miró con un leve puchero de reproche—. Ayúdame a preguntarle, si Rayan está de acuerdo, entonces...
Antes de que pudiera terminar la frase, Norma la interrumpió de inmediato.
—Entonces arreglaremos para que se conozcan.
Norma de verdad quería que Maya lograra casarse en Villa Ortiz.
En el pasado, como en Villa Ortiz había terratenientes, en esa época tan difícil, todo el mundo los evitaba.
Pero ahora las cosas eran muy distintas. Villa Ortiz había prosperado a este nivel precisamente gracias a Lorena Ortiz.
¿Acaso antes no tenían dinero para pavimentar la carretera del pueblo?
¡Para nada!
¡Simplemente la tía Lorena no quería pavimentarla!
Si querían construir, tenían dinero de sobra en cualquier momento.

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