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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1000

Para proteger el futuro académico de los estudiantes, ese tipo de reportes generalmente se podían borrar para el momento en que llegara su graduación.

A menos, claro, que Jordán se pusiera terco, no aprendiera la lección y mostrara una conducta mediocre.

Por ejemplo, si seguía reprobando todas las materias, no habría ningún sentido en querer borrárselo.

Pero estar inscrito en la Universidad de Viento Claro y no valorar la oportunidad, significaba que verdaderamente ya no tenía remedio.

—Profesor, noto que su alumno todavía no escarmienta. ¿Por qué no mejor platican entre ustedes un rato más?

»A decir verdad, que la policía se encargue no suena tan mal, nos evitamos malos entendidos en el futuro —amenazó Cecilia de manera descarada.

El profe Ramírez entendió el mensaje al instante.

¡Pero a Jordán no le giraba la ardilla!

Creía que Cecilia no tenía llenadera y todavía se ponía exigente a pesar de llevar ventaja.

—Lo único que te dije es que tardaría un par de días más en pagarte, ¡nunca te dije que me negaba a hacerlo! ¡Tampoco tienes que pasarte de la raya!

»Ustedes no pierden nada; mis acciones siguen retenidas, pero les prometo que les voy a pagar el doble más adelante.

¿Acaso no tenían nada mejor que hacer que darle trabajo de a gratis a la policía?

—¿Verdad que lo del reporte grave ni siquiera hace falta, profe?

El profe Ramírez tuvo ganas de aventarle algo a Jordán por ser un completo imbécil.

Si todavía pensaba que se iba a salir con la suya y evitar el reporte, ¿qué demonios traía en la cabeza?

—Sabe qué, profesor, mejor no hay que llegar a ningún acuerdo. Es más que obvio que este chavo no asume ninguna responsabilidad por lo que hizo —dijo Cecilia con cara de pocos amigos—.

»¡Se nota que él cree que hasta nos estaba haciendo la caridad!

El profesor sabía muy bien que a esa muchacha no le podía ver la cara.

No tuvo otra que regañar a Jordán:

—¿Qué traes en la cabeza? Te quedaste con el sueldo de medio tiempo de las estudiantes, y ¿acaso te dignaste a consultarlo con ellas primero?

»Por tu culpa, Izan casi carga con las consecuencias, y ¿todavía tienes el cinismo de pensar que el reporte no es necesario? ¿De verdad eres tan descarado como para creer que no hiciste nada malo?

»Jordán, si eres incapaz de reconocer una estupidez como esta, ni siquiera me voy a desgastar en tratar de ayudarte.

¡Si te quieres llevar tu buen historial delictivo, pues te lo tienes bien ganado!

En cuanto escuchó que su profesor también estaba furioso, a Jordán no le quedó más remedio que tragarse su orgullo:

Sí, había perdido bastante lana, ¡pero muy en el fondo sabía que se iba a convertir en el rey de las acciones algún día!

Tratándose de alguien que estudiaba esa carrera, no toleraba que dudaran de sus capacidades.

Para ser honestos, ni siquiera el propio Ramírez creía que Jordán fuera capaz de ganar algo de dinero.

—Haremos esto, Jordán: mañana en cuanto abra el mercado, sin importar que tus acciones sigan retenidas, las vas a liquidar todas para pagar la deuda.

»Si te niegas a hacerlo, entonces no me va a quedar otra que notificar a tus papás.

Ante la amenaza de hablarle a su familia, a Jordán se le fue el color del rostro.

Sus papás no tenían la menor idea de que estaba apostando el dinero de otros en acciones.

Si se llegaban a enterar, con lo estricto que era su padre, seguro lo desheredaba o mínimo lo dejaba sin un centavo.

Él siempre había sido el orgullo de su casa; no iban a soportar la noticia de que cometió un error en la universidad y que había terminado en el ministerio público.

—¡Profesor, sí! ¡Yo buscaré la manera de juntar ese dinero para pagar!

»¡Y asumo el reporte, claro que sí! ¡Lo único que quiero es que por favor me perdonen las dos! ¡Denme chance por esta vez!

Jordán por fin había dado su brazo a torcer.

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