Bajo la tenue luz de la sala de observación, el rostro de Rocco mostraba una belleza casi enfermiza.
El hombre dejó escapar una risa sarcástica.
—Consultora Aranda, veo que te preocupas mucho por mí.
Gabriela curvó los labios en una pequeña sonrisa.
—Es lo mínimo, después de todo, me salvaste la vida.
Mientras hablaba, tomó asiento en la silla más alejada de la camilla.
—Qué bueno que lo recuerdes. —La mirada de Rocco se oscureció al notar la distancia que ella había puesto entre los dos—. Entonces, Consultora Aranda, ¿crees que ya es hora de cumplir con la promesa que me hiciste?
El corazón de Gabriela dio un vuelco. Sabía que ese momento llegaría, pero no esperaba que fuera tan pronto.
Observó el brillo juguetón en los ojos del hombre y apretó los labios.
—De acuerdo, dime. ¿Qué es lo que quieres?
Gabriela estaba nerviosa. Lo miraba como si estuviera esperando una sentencia final.
Rocco clavó sus ojos en ella, frunciendo ligeramente el ceño. Por la forma en que lo miraba, parecía que él fuera un villano a punto de obligarla a cometer un crimen.
Aunque, a decir verdad, sus intenciones sí estaban cargadas de un inmenso deseo personal...
—Gabriela, te quiero a ti...
—Espera un momento —lo interrumpió levantando la mano. Bajó la mirada hacia su celular que acababa de sonar; era el abogado encargado del cambio de custodia de la niña.
Miró a Rocco con expresión de urgencia.
—Es el abogado.
La mirada de Rocco se detuvo por un instante y la intensidad de sus ojos se apagó de a poco. Hizo un gesto con la mano.
—Contesta primero.
Gabriela contestó rápidamente. En ese momento, lo más importante era finalizar el trámite de custodia de Mila Guzmán.
La voz del abogado resonó a través de la línea. Gabriela escuchó atentamente, mientras Rocco la observaba en silencio.
—¿Dices que ella quiere verme? —El ceño de Gabriela se frunció. Sus ojos reflejaron rechazo, pero finalmente asintió—. Está bien.
Al colgar, se encontró con la mirada inquisitiva de Rocco.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera