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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 463

El único lugar al que podría haber ido...

Gabriela recordó aquella base secreta y se dio la vuelta dispuesta a salir.

—Tengo que ir a la montaña.

Diego la detuvo apresuradamente.

—Consultora Aranda, espere, ¿a qué parte de la montaña va? Déjeme verificar si hay algún guardabosques patrullando y les pido que echen un vistazo. Así se ahorra el viaje y no perdemos tiempo en ir y venir.

Gabriela asintió agradecida hacia Diego y le dio las coordenadas exactas de la base secreta de Mila.

Esa montaña la conocía a la perfección.

Por suerte, había guardabosques patrullando. Tras recibir la llamada de Diego, se dirigieron a revisar el lugar.

—Dicen que no hay ninguna niña allí. Y por el estado de la vegetación, parece que nadie ha estado ahí en mucho tiempo —informó Diego con sinceridad.

El corazón de Gabriela se encogió de golpe.

Eso significaba que Mila llevaba mucho tiempo sin ir a su base secreta.

¿Sería por ella?

Había roto su promesa, no cumplió lo que acordaron.

En ese momento, la mujer flacuchenta perdió la paciencia por completo. Incluso frente a Arturo y Diego, borró su sonrisa.

—Ya ven, se los dije, esa niña es de la calle. ¡A saber dónde estará metida ahora! No pierdan más el tiempo aquí.

Gabriela respiró hondo, mirando a la mujer que claramente tenía prisa por echarlos.

Su intuición le decía que no estaba diciendo la verdad.

—Damián —llamó en voz baja.

Damián, que había estado pendiente de todo desde afuera, respondió de inmediato.

—Señorita Aranda, aquí estoy.

Tras cruzar una mirada con Rocco, entró a paso rápido al patio.

Al ver a un hombre de más de un metro ochenta entrar, las pupilas de la mujer se contrajeron.

Gabriela la miró con frialdad y le habló a su acompañante.

—Damián, necesito que me hagas un favor.

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