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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 406

Al llegar a la puerta, Gabriela escuchó la voz de una niña recitando algo.

Su corazón dio un vuelco y apresuró el paso.

Sin embargo, cuando se acercó, vio a una niña de unos diez años.

No era su hija...

El brillo de esperanza en sus ojos se apagó de inmediato.

Enzo, que caminaba a su lado, también se había emocionado al escuchar la vocecita infantil.

Pero al ver a la chica en el patio, su rostro se llenó de la misma decepción.

Gloria entró y, con una sonrisa, se la presentó a Enzo.

—¡Esta es mi nieta mayor!

La niña, interrumpida en su lectura, se levantó rápido de la silla y miró a su abuela con evidente temor ante los desconocidos.

Gloria la fulminó con la mirada.

—¿Y tu hermanita?

La niña retrocedió un par de pasos y murmuró con voz apagada:

—La niña sigue durmiendo.

—¡Pues ve a despertarla! —le gritó Gloria frente a todos, y luego se dirigió a su nuera—. Ve tú también.

La nuera captó la indirecta de inmediato y entró a la casa con su hija mayor.

Gloria se volvió hacia Viviana y forzó una sonrisa.

—La niña estaba durmiendo. Pasemos y esperemos un momentito.

El grupo entró en la casa. La sala no era muy grande, así que con tanta gente se sentía abarrotada.

Los ojos de Gabriela exploraban cada rincón; no veía la hora de tener a la niña frente a ella.

Viviana también sudaba frío. Hasta que no viera a la pequeña, no podría estar tranquila.

Finalmente, se escucharon ruidos desde la habitación contigua.

Primero fue un llanto molesto y luego los susurros suaves de la nuera tratando de calmarla.

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