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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 403

Enzo apretó los dedos sobre el volante. Volvió a levantar la vista y miró a Gabriela por el retrovisor, desconcertado.

Pero ella no quería gastar más saliva en él; sentía que era una pérdida de tiempo.

Siete años atrás, cuando se encontraba en el momento más oscuro y desesperado de su vida, Enzo había aparecido a su lado.

En aquel entonces, él había sido como un cálido rayo de sol que le devolvió la vida.

Y ella, en su inocencia, había creído que era la única con derecho a disfrutar de ese calor.

Qué equivocada estaba. Resultó que ese rayo de sol no solo calentaba su mundo.

Cuando ese sol consideró que ella ya no necesitaba tanta luz y abrigo, se marchó para iluminar y consolar a alguien más.

Porque, al parecer, ser el héroe y calentar la vida de los demás era su misión en el mundo.

Tenía que admitirlo, Jimena había sido mucho más astuta que ella.

Jimena descubrió la verdadera naturaleza de Enzo desde el principio y supo cómo aprovecharse de eso.

Mientras tanto, ella se había quedado estancada en ese sueño tonto, sintiéndose conmovida por el rescate y el cariño.

Afortunadamente, al final había despertado. El problema era que el precio de ese sueño había sido devastador.

Gabriela levantó la mirada y cruzó sus ojos con los de Enzo en el espejo. Eran esos ojos que miraban hasta a un perro con devoción.

—Enzo, más vale que lo que dijo tu madre sea cierto y que este viaje me devuelva a mi hija. Porque si no es así, te aseguro que haré hasta lo imposible para que Valentina se pudra en la cárcel.

Al escuchar sus palabras frías y tajantes, Enzo sintió una punzada de dolor sordo en la garganta y en el pecho.

—Lo sé. Es lo que se merece. No voy a pedir piedad por ella.

Si no hubiera sido por Valentina, quizás siete años atrás la historia entre él y Gabriela habría tenido un comienzo muy distinto.

Lo que le resultaba imperdonable era que su hermana, en un ataque de locura, hubiera cambiado a su bebé. Enzo siempre había creído que era un buen hermano mayor. Sin embargo, Valentina no dudó ni un segundo en robarle a su propia sobrina.

Gabriela no quiso seguir conversando con él ni le importaba lo que estuviera pensando.

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