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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 401

—Yo también me enteré después, cuando le pregunté a Valentina. ¡Solo entonces supe que esa muchacha tuvo la audacia de cambiar a tu bebé por el de ella! —Viviana se secó las lágrimas, con un tono lleno de arrepentimiento—. Pero cuando lo descubrí, ya era demasiado tarde. Tú ya habías despertado y sostenías a Mateo como si fuera tu propio hijo. Todos lo trataban como el hijo tuyo y de Enzo. Al ver la alegría de Enzo estrenándose como padre, simplemente no pude...

Al escuchar la verdad completa, Enzo sintió que la cabeza le daba vueltas y se le cerró la garganta.

¿Su hija? ¿Su verdadera hija con Gabriela, desechada como si fuera basura, tratada como un simple juguete por su propia madre y su hermana?

—¿Dónde está la niña? ¿Dónde está mi verdadera hija en este momento? —La voz de Enzo salió forzada de su garganta, helada como el invierno.

—Exacto. Has hablado mucho, pero ¿dónde está esa bebé? —La voz de Héctor Jara también era profunda y severa.

Era la primera vez que Valentina Jara se enteraba de esto. Nunca imaginó que aquel bebé que tiró a su suerte para que muriera sola, hubiera sido rescatado por su propia madre.

Al ver la desesperación y la angustia de su padre y su hermano por esa niña, y luego recordar a Mateo acostado en una cama de hospital con solo una niñera a su lado, Valentina perdió los estribos.

—¡Ah, por favor! ¡Solo era una niña prematura y enfermiza a punto de morir! ¡Cómo pueden compararla con mi Mateo! ¿Acaso no es suficiente con que tengan a Mateo? —gritó.

—¡Cállate! —Los ojos de Enzo relampaguearon con crueldad—. ¡Valentina, eres un monstruo sin corazón!

Al ver que su hija, incluso en esta situación, seguía diciendo cosas que solo enfurecerían más a Enzo y a Gabriela, Viviana entró en pánico e intentó desviar la atención rápidamente.

—Enzo, Enzo, no te pongas así. Tu hermana no tuvo otra opción en ese momento. Cuando la busqué después y la interrogué, me dijo la verdad. Ella acababa de dar a luz, estaba muy débil y no pensaba con claridad. Por eso hizo esa locura...

Cualquiera podía darse cuenta de que esa era solo una excusa patética que Viviana había inventado para defender a Valentina.

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