Yolanda volvió a tocar la puerta un par de veces más.
—Anda, sal un rato. Tu papá y la tía Jime no están en casa. Ven a comer y luego te regresas a tu cuarto. Prometo que no les diré nada. ¿Qué te parece?
Esa misma mañana, había intentado llamarlo para desayunar, pero tampoco le abrió la puerta.
Enzo, que estaba a punto de irse a trabajar, lo notó y fue directo con ella:
—Si no quiere salir, que se quede adentro. Saldrá cuando entienda las cosas y reconozca su error.
—Pero, señor, Mateo es solo un niño. Si se queda encerrado tanto tiempo, ¿y si le pasa algo?
—¡Qué le va a pasar en su propia casa! —bramó Enzo, fulminando la puerta de la habitación de Mateo con la mirada—. ¡Si no pides perdón, te quedarás ahí reflexionando el tiempo que haga falta!
Después de eso, le advirtió a Yolanda de forma tajante.
—Yolanda, te prohíbo que te ablandes con él. Si lo haces, ¡nunca aprenderá de sus errores!
Dicho esto, se marchó al trabajo.
Jimena se fue con él. Durante todo ese tiempo, no había pronunciado una sola palabra, limitándose a decirle a Fabián antes de salir que se portara bien y le hiciera caso a Yolanda.
Volviendo al presente, Yolanda seguía parada afuera de la habitación de Mateo, sosteniendo la bandeja con la comida y llamando a la puerta.
El señor le había ordenado que no se entrometiera, pero al fin y al cabo era solo un niño. ¿Cómo iba a ignorarlo por completo?
No había cenado bien la noche anterior, se saltó el desayuno, y ya era mediodía. Si seguía sin comer ni beber agua, su cuerpo no lo resistiría.
Si algo malo le pasaba a ese niño, al final, toda la culpa recaería sobre ella, la empleada de la casa.
Ansiosa, Yolanda comenzó a tocar la puerta con más fuerza.
—Mateo, cariño, abre la puerta. Si no quieres bajar, te meto la comida y comes aquí adentro.
Sin embargo, por más que insistía, la puerta no cedía en lo más mínimo.
Del otro lado no se escuchaba absolutamente nada.
—¿Por qué no responde? ¿Se habrá quedado dormido? —preguntó Fabián.
Yolanda frunció el ceño. Incluso si estuviera dormido, con lo fuerte que había tocado, tendría que haber despertado.

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