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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 300

Jimena miró a Enzo, genuinamente desconcertada, y sacó su teléfono para mostrarle el registro de la aplicación del banco.

—Es la verdad. Mira, aquí está la transferencia, solo entraron cincuenta mil.

Tras el fuerte regaño de Héctor, Jimena estaba desesperada por demostrar su inocencia. Quería dejar claro que no era ninguna muerta de hambre ni estaba jineteando el dinero de la empleada.

Y, de hecho, su cuenta solo reflejaba esos cincuenta mil.

Ahora fueron Viviana y Héctor quienes clavaron miradas de desaprobación en Enzo.

Especialmente Héctor, cuyo ceño estaba profundamente fruncido.

—Enzo, ¿de verdad le estás dando solo cincuenta mil al mes para manejar toda la casa?

Incluso Viviana, que siempre intentaba justificar a su hijo, no pudo defenderlo esta vez.

—Hijo, aunque no seamos la familia más millonaria del país, no puedes pretender que tu esposa mantenga un hogar con cincuenta mil al mes. Entre el sueldo de la niñera, la señora de la limpieza por horas y los gastos básicos de comida, eso no alcanza para nada.

Justo cuando Jimena sintió que su honor quedaba restaurado y que todos comprendían que la culpa no era de ella, las siguientes palabras de Enzo la dejaron paralizada.

—Pero yo le di instrucciones claras a Iván Yépez de que te transfiriera doscientos cincuenta mil al mes.

—¿¡Doscientos cincuenta mil!? —los ojos de Jimena se abrieron como platos. Creyendo haber escuchado mal, tartamudeó—: ¿De verdad... doscientos cincuenta mil?

Enzo asintió, su mirada se tornó gélida.

—Totalmente seguro. El presupuesto que manejaba Gabriela era de doscientos mil mensuales. Le ordené a Iván que te diera cincuenta mil extra. Deberían ser doscientos cincuenta mil exactos.

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