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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 279

La mirada de Daniel no podía apartarse de Gabriela.

Ella, por su parte, estaba tan absorta en la lectura que no notó la intensa mirada que la acechaba.

Fue solo cuando una sombra tapó la luz sobre su mesa que volvió a la realidad. Pensando que era el mesero, levantó la cabeza y se encontró con el rostro de Daniel Jiménez.

El hombre estaba de pie junto a su mesa, retorciéndose las manos, luciendo increíblemente nervioso, como si quisiera decir algo pero las palabras no le salieran.

Gabriela lo miró sin entender nada.

¿Acaso estaba viendo mal?

¿Por qué el siempre altanero niño rico estaba rojo como un tomate?

¿Se sentía mal o qué le pasaba?

—Tú... —Daniel intentó romper el hielo, tragando saliva.

Pero apenas pronunció una palabra, sintió un golpecito en el hombro por la espalda.

Se dio la vuelta y vio a una chica parada detrás de él, dedicándole una sonrisa algo tímida.

—Disculpa, ¿eres Daniel Jiménez?

Al escuchar su nombre completo de los labios de una completa extraña, la burbuja de fantasía en la que Daniel estaba flotando se reventó en un instante.

Asintió, bastante rígido.

—Sí, soy yo.

La chica le tendió la mano con cortesía.

—Perdona, es que fui un momento al tocador. Soy la chica de la cita a ciegas que organizó Marta Reyes. Me llamo...

Daniel miró a la chica, sintiendo un zumbido ensordecedor en los oídos.

Ni siquiera logró registrar el nombre de la joven. Lo único que comprendió fue el gigantesco error que acababa de cometer.

Su cita no era Gabriela. Era esta chica.

La poca emoción que le quedaba en el cuerpo desapareció sin dejar rastro.

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