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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 211

Enzo notó cómo una chispa de desagrado cruzaba por su mente. ¿Acaso sus padres lo consideraban un mujeriego imprudente?

—¿Dónde está Jimena? —preguntó.

Jimena había pedido la tarde libre, así que debía estar en casa.

Yolanda señaló hacia arriba.

—La señorita Jimena está en el estudio del segundo piso.

—Entiendo —asintió Enzo, dirigiéndose a las escaleras.

—Oiga, señor... —Yolanda dio un par de pasos hacia adelante, deteniéndolo con vacilación.

Enzo se detuvo.

—¿Sucede algo?

Yolanda lo miró. Su rostro inexpresivo la hizo dudar. Finalmente, esbozó una sonrisa nerviosa.

—No es nada, solo quería decirle que la cena estará lista pronto.

—Bien, gracias —asintió él, y continuó subiendo.

Abajo, Yolanda suspiró mientras veía desaparecer a Enzo por la esquina de las escaleras.

En realidad, quería preguntarle sobre su sueldo.

Ya había pasado la fecha de pago.

Antes, Gabriela siempre se encargaba de pagarle; cada mes era puntual, nunca había retrasos.

*Le preguntaré durante la cena*, pensó Yolanda, y regresó a la cocina.

En el segundo piso, Jimena estaba tan ocupada en el estudio que ni siquiera notó cuándo entró Enzo.

—¿En qué estás tan ocupada?

La voz del hombre a sus espaldas la asustó. Se llevó una mano al pecho, sobresaltada, y al ver que era Enzo, una sonrisa radiante iluminó su rostro.

—¡Enzo, ya regresaste! Estaba tan concentrada que no te escuché.

Enzo miró el estudio, que había cambiado por completo.

—¿Tú hiciste todo esto?

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