Al día siguiente, la sesión de aclaraciones se llevó a cabo en la gran sala de conferencias del edificio administrativo del Instituto. El evento fue moderado por un encargado oficial.
Cuando Gabriela terminó el trabajo que tenía pendiente y llegó, la reunión ya estaba en su recta final.
En su calidad de directora del centro de investigación, respondió un par de preguntas de manera concisa, dio un breve discurso y con eso se dio por concluida la sesión.
Los representantes de las empresas comenzaron a retirarse en orden, mientras Gabriela se quedaba en la parte delantera de la sala, revisando los documentos de la reunión y poniéndose al tanto con el investigador que había moderado el evento.
—Gabriela —sonó de pronto la voz de Enzo a sus espaldas.
Las manos de Gabriela se detuvieron sobre los papeles. Frunció el ceño y al girarse se topó con el rostro adusto de su exmarido.
—Señor representante, la sesión ha concluido. Todas las dudas sobre la licitación ya se respondieron durante la reunión. ¿Le queda alguna otra pregunta? —Un investigador se interpuso, mirando a Enzo con severidad—. Si tiene alguna consulta, puede hacérmela a mí, no hay necesidad de molestar a la directora Aranda.
Esa actitud estrictamente profesional, rayando en el desdén, le hizo un nudo en la garganta a Enzo. Al notar que otros representantes de empresas aún presentes lo miraban, su expresión se endureció.
Al principio de la reunión, Jimena había respirado aliviada al no ver a Gabriela.
No contaba con que terminaría apareciendo al final.
Por suerte, el evento terminó poco después. Jimena asumió que Enzo se iría con ella de inmediato.
Pero en lo que tardó en darse la vuelta para recoger su bolso, Enzo ya había caminado hasta el frente para buscar a Gabriela.
Jimena apretó con fuerza la correa del bolso y lo siguió a paso rápido.
Gabriela le lanzó una mirada a Enzo sin decir palabra. Le devolvió los documentos al investigador y habló:
—Como ya no hay nada más que hacer aquí, me retiro.
Dicho esto, se dio la media vuelta, dispuesta a abandonar la sala.
Pronto se iría de viaje de negocios a la montaña, y antes de eso tenía que delegar una montaña de trabajo.

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