Entrar Via

Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 152

Apenas la voz de Lorenzo hizo eco en la sala, un cañón de luz siguió la dirección de su mano y se posó firmemente sobre Gabriela, quien seguía de pie junto a don Antonio.

La sala entera quedó sumida en un sepulcral silencio por un segundo, antes de estallar en una ovación atronadora.

¡Nadie se esperaba que la nueva directora del centro de investigación fuera una mujer tan joven!

¡Pero eso no era lo más impactante!

¡El verdadero impacto era que ella era la fundadora del Laboratorio de Osciladores Cuánticos y la creadora original del Giroscopio de Oscilación Cuántica!

Ese invento revolucionario que había marcado la pauta en la industria hacía casi nueve años y que hoy lideraba el mercado global... ¡había sido desarrollado por la joven que tenían frente a sus ojos!

Aquellos que minutos antes habían murmurado que Gabriela solo estaba ahí por ser el interés romántico de Rocco, ahora estaban tan boquiabiertos que no podían articular palabra.

Resultaba que esta joven no necesitaba colgarse del brazo de ningún hombre poderoso; ella misma poseía un currículum y un nivel de genialidad capaz de hacer temblar a todos los magnates presentes.

De pronto, los aplausos se mezclaron con un frenesí de murmullos que inundaron el auditorio.

Cada comentario, cada grito de asombro, se clavaba como dagas en los oídos de Enzo y Jimena.

En la fila de atrás, el ejecutivo de gafas tenía una expresión de absoluto terror.

—O sea que... la mujer que siempre lo está buscando, director Jara... ¡ella es la discípula estrella del mismísimo Antonio Aranda!

Tragó saliva con dificultad antes de rematar.

—No vino a limpiar... vino como la nueva directora para dar la conferencia.

La voz del hombre fue fuerte y clara. Cada sílaba cayó como un mazo demoledor sobre los hombros de Enzo.

Con cada palabra que escuchaba, su cuerpo se volvía más rígido.

Hasta que vio, con sus propios ojos, cómo Gabriela subía al escenario con una sonrisa elegante e imperturbable para colocarse al lado de Lorenzo. En ese segundo, el hilo de cordura que mantenía a Enzo en su asiento se rompió por completo.

—¡Gabriela! —rugió, poniéndose de pie de golpe. Sus ojos desbordaban una mezcla de conmoción e incredulidad absoluta.

No podía creerlo. Se negaba a aceptar que la mujer con la que llevaba casado siete años —la misma esposa a la que había ignorado, menospreciado y tratado con frialdad todo este tiempo— fuera en realidad la brillante directora del centro de investigación con la que tanto había rogado reunirse.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera