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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 38

Nélida llevaba ya un tiempo con Facundo, así que estaba al tanto de toda la situación de Vilma.

A Vilma no le sorprendió que lo supiera, ni se dejó afectar por sus palabras. En lugar de eso, le siguió la corriente: —Sí, y precisamente porque mi vida es un desastre, es que no voy a dejar ir a Facundo tan fácilmente para que ustedes, par de desgraciados, sean felices.

Nélida perdió los estribos al instante. —¡Eres una psicópata! ¡Facundo no te ama, me ama a mí! ¿Qué sentido tiene seguir aferrándote a él?

—Ninguno, pero me encanta no verlos felices a ustedes.

—Tú…

Al ver que había logrado enfurecerla lo suficiente, Vilma continuó con calma: —En realidad, es muy simple que acepte el divorcio. Todo depende de su sinceridad.

—¿Qué quieres decir? ¿Quieres dinero?

—¿Y qué más si no?

Nélida guardó silencio por un momento y luego preguntó, con cautela: —¿Cuánto quieres? Es imposible que consigas que Facundo se vaya sin nada.

—Sí, todo en esta casa lo ganó él. Ya consulté a un abogado y me dijo que es imposible dejarlo en la calle.

El tono de Vilma se suavizó, adoptando una actitud de resignación a regañadientes.

Nélida se sintió victoriosa al instante. —Ya que lo sabes, no te hagas ilusiones.

—Hagamos esto: necesito dinero urgentemente. Dame un millón y listo. En cuanto reciba el millón, me divorcio de Facundo de inmediato y te dejo el camino libre.

La repentina propuesta de Vilma no solo dejó atónita a Nélida al otro lado de la línea, sino que también hizo que Karina, a su lado, abriera los ojos como platos.

—Vilma, oye, ¿en qué estás pensando? ¡Un millón no es nada! ¡Con la fortuna que tiene Facundo ahora, deberías pedirle al menos diez millones!

Vilma la miró, indicándole que se calmara, y luego continuó hablando por teléfono: —¿Qué tal? ¿Tu exesposo no era un rico heredero? ¿No me digas que ni siquiera te dio un millón cuando se divorciaron?

Nélida sintió que la felicidad había llegado de forma inesperada. Pero también era precavida y temía que Vilma estuviera tramando algo. Así que preguntó: —Además del millón, ¿tienes alguna otra condición? ¿Qué hay de la custodia del niño?

—El niño está gravemente enfermo y sus gastos médicos son un pozo sin fondo. Seguro que no lo quieren, así que la custodia es para mí. En realidad, quiero el dinero para su tratamiento, no para mí.

Vilma continuó adoptando una postura sumisa, como si estuviera completamente derrotada.

Nélida se emocionó. —¿Estás segura? ¿Si te doy un millón, te divorcias de Facundo?

—Segura —afirmó Vilma con rotundidad—. Pero escúchame bien: eres 'tú' quien me da el millón. Es como si te estuviera vendiendo a Facundo.

—¿Qué? ¿Quieres que te lo dé yo? ¿De dónde voy a sacar un millón?

Nélida acababa de entender que Vilma le estaba pidiendo el dinero a ella, y se alteró.

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