Entrar Via

Adiós, esposo impotente romance Capítulo 363

En la cama de la UCI, Jenaro, intubado desde hacía días, sentía cada respiración como una tortura.

Odilia Zurita, que lo acompañaba, se levantó para cederle el sitio a su hermano cuando llegó.

Nereo, con mascarilla y traje estéril, fue llevado por Facundo hasta el borde de la cama.

Los ojos de Jenaro, que parecía ausente, parecieron moverse ligeramente, pero no hubo más reacción.

—Papá, mira quién vino a verte —dijo Facundo en voz baja.

Jenaro permaneció inmóvil.

Odilia, con los ojos enrojecidos, sollozó:

—Llevo horas llamándolo, pero no me oye. Creo que no pasará de hoy…

Dos médicos habían entrado con Facundo para vigilar el estado de Nereo.

Al oír a Odilia decir que el paciente no reaccionaba, se acercaron inmediatamente a examinarlo.

Luego, soltaron un suspiro de resignación.

—Dejen que el niño lo llame varias veces, quizá eso funcione —sugirió uno de los médicos.

Facundo miró enseguida al niño.

—Nereo, llama a tu abuelo para que despierte. Seguro que a ti sí te escucha.

Nereo, con apenas tres años, se asustó un poco al ver a su abuelo en ese estado.

Cuando Facundo intentó bajarlo, instintivamente se aferró más a él.

—Nereo, es el abuelo, no tengas miedo… Está enfermo, solo está durmiendo. Tienes que despertarlo —le susurró Facundo, tratando de calmarlo.

Por suerte, Nereo era obediente. Después de que Facundo insistiera un par de veces, finalmente miró a Jenaro, que estaba semiconsciente, y con su vocecita infantil lo llamó:

—Abuelo.

—Abuelo… soy Nereo.

—Abuelo, despierta, por favor…

—Papá, ¿no era que querías ver a tu nieto? ¡Pues aquí está Nereo! ¡Abre los ojos y míralo! —rogó Odilia, arrodillándose junto a la cama, llorando.

Milagrosamente, después de que Nereo lo llamara un par de veces más, Jenaro abrió los ojos.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, esposo impotente