¿En tan poco tiempo ya anhelaba su abrazo y dependía de su calor corporal?
Sin embargo, había estado casada con Facundo durante cuatro años y nunca había sentido tantas ganas de dormir con él. ¿A qué se debía eso?
«Ah…».
Vilma se dio cuenta de que estaba verdaderamente cautivada por este hombre.
***
En la habitación principal, Vilma yacía sola en la enorme cama.
Mañana había quedado para comer con Karina Alcalá, y también tenía que reunirse con el agente inmobiliario y los compradores para negociar la venta de la casa.
Estuvo chateando con su amiga por el celular, decidiendo dónde comer y cuál sería el precio final de la casa.
Cuando terminaron de hablar, ya eran las diez y media.
Vilma se levantó, fue al baño, se puso un calzón para dormir y, justo al salir, vio que la puerta de la habitación se abría. Palmiro entró cargando a Nereo, que estaba envuelto como un tamal.
Vilma se sorprendió.
—¿Qué haces?
Palmiro sonrió levemente, con una curva en los labios que resultaba encantadora y sexi.
—Acompañarte y calentarte la cama. ¿Qué más podría hacer?
Vilma se quedó sin palabras.
Antes de que pudiera reaccionar, el hombre ya había llevado al niño al otro lado de la cama. Dejó a Nereo, que dormía profundamente, y le arregló su propia cobija.
—Quién diría que yo, el famoso abogado que nunca pierde un debate en el tribunal, acabaría un día de estos haciendo de acompañante. Primero al pequeño, y ahora a la grande.
Después de acomodar al niño, Palmiro se burló de sí mismo con calma.
Vilma se acercó a la cama y, al oírlo, no supo si reír o llorar.
—¿Qué tonterías dices? ¿Quién te pidió que me acompañaras? —dijo, reprimiendo una sonrisa que amenazaba con asomar.
Pero Palmiro ya se había metido en la cama.
—No te hagas la dura y ven a dormir. —Se metió bajo las sábanas y frunció el ceño—. Llevas toda la noche aquí y la cama no se ha calentado nada. Si no viniera, ¿crees que podrías dormir esta noche?
Vilma se quedó de pie junto a la cama, completamente muda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, esposo impotente