Entrar Via

Adiós, esposo impotente romance Capítulo 315

—¿Qué? —Vilma se giró para mirarlo, sorprendida—. ¿Estás seguro… de que quieres que nos casemos tan pronto?

—¿Y tú tienes alguna duda? —replicó Palmiro.

—Yo… —Vilma lo siguió hacia el elevador, sintiendo que aún no podía asimilar la idea—, no tengo ninguna duda, es solo que me parece muy precipitado. Además, es tu primera boda, deberías ser más cauteloso.

—Aunque sea mi primera boda, no estoy perdiendo la cabeza —dijo Palmiro con decisión—. Las decisiones que tomo son siempre bien meditadas.

Vilma frunció los labios, sin saber qué responder.

—La próxima semana estaré muy ocupada. Cuando tenga un hueco, te aviso —dijo ella, tratando de ganar tiempo para acostumbrarse a la idea.

Esa noche, Palmiro fue muy considerado y se ofreció a dormir con el niño.

Vilma lo había estado observando toda la tarde y tenía la sensación de que estaba un poco decaído.

Ahora que se ofrecía a dormir con su hijo, se sentía aún más culpable.

Mientras Leira llevaba al niño a lavarse, Vilma aprovechó la oportunidad para acercarse a él.

Palmiro estaba revisando su celular, respondiendo correos, cuando la vio acercarse sigilosamente.

—¿Qué pasa? ¿Necesitas algo? —la miró de reojo.

Vilma sonrió con torpeza.

—Oye… hoy no te enojaste, ¿verdad?

—¿Enojarme por qué?

—Pues… por lo que pasó. Por no haber podido… y haberte hecho sufrir en vano.

Si no hubiera sacado el tema, Palmiro ya lo habría olvidado.

Pero no, la tonta tenía que venir a recordárselo.

—¿Y qué quieres decir? Si te digo que sí me enojé, ¿tienes alguna forma de remediarlo? —Palmiro arqueó una ceja con picardía, bromeando con ella.

La mujer frunció el ceño.

—¿Y cómo podría remediarlo? Estoy en mi período.

—Entonces, ¿para qué preguntas?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, esposo impotente