Todos los análisis médicos tienen un informe escrito con los resultados, donde todo está claramente detallado.
—¿Cómo puede un texto ser tan gráfico como una imagen en movimiento? Además, un texto es más fácil de falsificar. Ese video lo grabé directamente de la pantalla de la computadora —replicó Palmiro.
Vilma se quedó sin palabras.
El sol era realmente intenso, y sentía que la espalda empezaba a sudarle. Las palabras de Palmiro solo la hacían sentir aún más acalorada.
—Olvídalo. Como hoy has tenido una buena actitud, no te lo tomaré en cuenta —dijo Palmiro con un tono magnánimo, como si le estuviera perdonando la vida, al notar que ella no sabía qué decir.
Vilma suspiró aliviada.
De repente, él añadió:
—Hoy es el tercer día.
Vilma guardó silencio por un momento antes de responder:
—Ya he aceptado. ¿Por qué sigues contando los días? No me voy a echar para atrás.
Palmiro sonrió.
—Aunque quisieras, no podrías escapar.
Porque mañana él mismo iría a Ciudad Orilla por un viaje de negocios y, al terminar, pasaría por Ciudad Brisamar para buscarla y "capturarla" personalmente.
Si no fuera porque le preocupaba que sus padres no pudieran manejar a Nereo por la noche, habría volado a Ciudad Brisamar esa misma noche.
Vilma, pensando en la expectativa que había sentido por él durante estos días de viaje, susurró al teléfono casi sin darse cuenta:
—No me escaparé. Tienes la carta ganadora en tu mano.
Su hijo era su vida.
En esta vida, podría renunciar a todo, excepto a su hijo.
La conversación aún no había terminado cuando Vilma, al levantar la vista distraídamente, vio a dos personas salir del edificio de oficinas. Una de ellas era el señor López.
Quiso fingir que no los había visto y darse la vuelta, pero ellos ya la habían localizado y se dirigían hacia ella.
Vilma sintió un nudo en el estómago.
—Oye… mis compañeros vienen para acá. Hablamos luego, cuando vuelva al hotel esta noche.
Palmiro notó la tensión repentina en su voz y respondió con un sonido de asentimiento grave.
Vilma colgó el celular y se giró para saludarlos.

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