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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 276

Vilma solo tardó diez minutos en engullir su comida.

Gema frunció el ceño.

—¿Cuál es la prisa? ¿No tienes miedo de atragantarte?

—Tengo que hacer una llamada importante. Tú come con calma, no te apresures —explicó Vilma apresuradamente mientras se levantaba con su bandeja.

Gema supuso que se trataba de algún problema con su hijo y no le dio más importancia.

Vilma salió de la cafetería y bajó a un espacio abierto entre el edificio de oficinas y la fábrica. El sol del mediodía era agradable, perfecto para tomar un poco de calor.

Volvió a ver el video con detenimiento y no pudo evitar sonrojarse de nuevo.

Había que admitirlo, la calidad de esos especímenes era realmente buena; tenían mucha vitalidad y energía.

Recordó cuando Facundo se hizo los análisis. El médico dijo que bajo el microscopio no se veía casi nada, y el único que encontraron estaba medio muerto, completamente inadecuado para la implantación.

Quizás el destino había intervenido, no queriendo que un material genético tan deficiente como el de Facundo se perpetuara.

Después de ver el video, Vilma lo cerró.

Miró el nombre "Palmiro" en el registro de llamadas. Antes de marcar, ya sentía una timidez que la hacía temblar por dentro.

Respiró hondo para calmarse, marcó el número y se llevó el celular a la oreja.

Él contestó después de cuatro o cinco timbrazos, con su tono de voz grave y distante.

—Llegas un minuto tarde.

—Yo… estaba comiendo y mis compañeros estaban a mi lado, de verdad que no era un buen momento. Comí lo más rápido que pude —se justificó Vilma.

Palmiro supuso que a esa hora estaría comiendo, así que no dijo nada al respecto.

En ese momento, él ya estaba en su auto, de camino al bufete. Iker estaba ocupado con otros asuntos, así que hoy conducía él mismo. El celular estaba conectado al Bluetooth del coche, y la voz de Vilma resonaba por todo el habitáculo.

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