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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 256

Si todo esto fuera una actuación de Palmiro para convencerla de tener un hijo, entonces sería una actuación demasiado realista.

—Vilma, no dejes que una mala experiencia te marque para siempre. Piensa en un hombre de élite como Palmiro, no tiene ninguna necesidad de engañarte. Deberías ser un poco más valiente y dar ese paso hacia él.

Karina la miró fijamente, aconsejándola con mucha seriedad.

Vilma permaneció en silencio, pero en el fondo sabía que ya no tenía forma de negarse.

Recorrieron toda la mansión y, para cuando terminaron, ya era el atardecer.

Vilma le pidió a Karina que se quedara a cenar y les dijo a Leira y a Susana que prepararan un par de platillos más.

Karina no se hizo del rogar. Dijo que quería celebrar el cumpleaños de Nereo como se debía, así que se metió a la cocina de estilo occidental e improvisó un pastel rápido.

El teléfono de Vilma sonó. Al bajar la vista, su corazón se aceleró al instante.

Era una llamada de Palmiro.

Parecía que de verdad pensaba venir.

Vilma se alejó un poco y contestó en voz baja: —¿Hola…?

—¿Ya está lista la cena? —fue lo primero que preguntó Palmiro.

—Se está preparando —respondió Vilma, y tras una pausa, añadió—: Vino una amiga. ¿Podrías… no venir esta noche? Te invito en otra ocasión.

—¿Tu amiga, la señorita Alcalá?

—Sí.

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