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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 216

Vilma tomó un bocado. Al ver que él no se movía, pero que su mirada se posaba en ella de vez en cuando, se sintió inexplicablemente nerviosa y su mente comenzó a divagar de nuevo.

Sin embargo, no se atrevía a preguntarle directamente ni a devolverle la mirada, así que fingió no darse cuenta y se concentró en comer.

De repente, la puerta del salón privado se abrió de nuevo.

Ambos pensaron que era Patricio con el resto de la comida, pero al girar la vista, vieron que era Salvador.

—¿Qué haces tú aquí? —preguntó Palmiro, sorprendido y sin rodeos.

—Vine a comer y mi tío me dijo que estabas aquí. ¡Qué coincidencia, Palmy! —dijo Salvador con total descaro.

Cualquier otra persona podría habérselo creído, pero su mejor amigo no se tragó ni una palabra.

De repente, entendió por qué Patricio les había preparado seis platos.

—Tú pagas los dos platos extra —dijo Palmiro directamente.

—Hombre, ¿es en serio? —Salvador frunció el ceño—. Eres asquerosamente rico, ¿y te vas a poner así porque tu amigo se coma dos de tus platos?

Vilma, que todavía estaba masticando, los miraba discutir con una expresión de total confusión.

Salvador, mientras se enfrascaba en una discusión amistosa con su amigo, se acercó, sacó una silla y se sentó. Luego, se presentó a Vilma: —Me llamo Salvador Mora. Quizás él te haya hablado de mí, o quizás no. Tú debes ser Vilma, ¿verdad? Es un placer conocerte en persona.

Antes de que Salvador pudiera terminar, Palmiro le dio una patada por debajo de la mesa, indicándole que se callara.

Vilma asintió con timidez. —Señor Mora, mucho gusto.

—Es médico especialista en fertilidad —explicó Palmiro—. Sabe todo sobre tu caso y el de Nereo. Las pruebas de ADN las hizo él.

—Ah —comprendió Vilma. Así que era eso.

Patricio volvió a llamar a la puerta para servir los dos platos restantes y traerle un juego de cubiertos a Salvador.

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