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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 208

Vilma miró a su hijo a los ojos y supo que el pequeño todavía extrañaba un poco a su padre.

Después de todo, ese hombre había estado con él desde su nacimiento.

—Sí —asintió Vilma. Después de pensarlo un poco, decidió ser sincera con su hijo—. Papá y nosotros nos hemos separado. Ya no viviremos juntos y no podremos vernos tan a menudo.

Nereo bajó la cabeza, revolviendo la avena que tenía delante. —Lo sé… Papá ya no nos quiere.

Al ver la expresión desolada de su hijo, Vilma le acarició con ternura su cabecita rapada. —¿Extrañas a papá?

Nereo negó con la cabeza. —No. Ni siquiera viene a verme, así que no lo extraño.

Aunque el pequeño se mostraba terco, sus ojos ligeramente enrojecidos delataban sus verdaderos sentimientos.

Pero esta era una realidad que debía afrontar, y Vilma no podía hacer nada al respecto.

Poncio y Manuela, al ver el ambiente sombrío de la conversación, se acercaron y se llevaron a Nereo para distraerlo.

—Vilma, ve a hacer tus cosas. No te preocupes por el niño, déjalo con nosotros —la consoló Manuela amablemente.

—Sí, muchas gracias.

Al salir de la habitación, ya había guardaespaldas esperando en la puerta.

—Señorita Aguayo, el señor Carmona nos ha ordenado que la acompañemos al registro de la propiedad —dijo uno de ellos, acercándose.

Vilma no entendía a Palmiro.

La trataba con una frialdad evidente, casi evitándola, pero al mismo tiempo enviaba gente para que la cuidara en todo momento.

—De acuerdo, gracias por las molestias —aceptó Vilma sin rodeos.

Después de todo, los Zurita eran muchos y poderosos, y ella estaba sola. Realmente necesitaba a alguien que le diera apoyo y valor.

Cuando llegaron al registro de la propiedad, como era de esperar, Facundo llegó tarde.

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