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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 20

Todos aplaudieron para darle la bienvenida, y alguien bromeó:

—Jefe, ¿seguro que solo son compañeros de la universidad?

—¡Cállate! No digas tonterías. Vilma se casó muy joven, su hijo ya corre por ahí.

Quico lo aclaró de inmediato, revelando de paso el estado civil de Vilma para evitar que los solteros del equipo se hicieran ilusiones.

Vilma se sintió un poco incómoda, pero sonrió educadamente y asintió.

Después de varios años, volver al mundo laboral le resultaba un poco extraño. Tener a un conocido cerca le daba una sensación de seguridad.

—Quico, yo tampoco esperaba encontrarte en CreativaLab. A partir de ahora, cuento contigo —Vilma ya conocía a este brillante excompañero. Entre los estudiantes más destacados, era común compartir recursos y colaborar en proyectos con los profesores, así que, aunque no fueran del mismo año, se conocían.

—No te preocupes, en mi territorio, puedes dar lo mejor de ti —dijo Quico con generosidad, consciente de su talento.

Una vez terminada la presentación, Vilma volvió a su puesto.

El subgerente le asignó rápidamente una tarea.

Al sumergirse en el trabajo, el dolor de su corazón pasó a un segundo plano, y el tiempo pareció volar.

El sonido de su teléfono interrumpió su concentración.

Miró la pantalla, era Karina. Supo de inmediato por qué la llamaba.

—Hola, Kari.

—Vilma, recuerda que hoy a las doce y media tienes cita en el despacho para ver a Palmiro. No llegues tarde, su tiempo es muy valioso.

Karina, sabiendo que su amiga empezaba a trabajar hoy, la llamó para recordárselo, temiendo que se le olvidara con el ajetreo.

—Sí, lo tengo presente. Ya estoy a punto de salir.

Tras colgar, Vilma entregó el trabajo que ya había terminado al subgerente, le explicó la situación y se fue media hora antes.

En el camino, buscó “Palmiro” en su teléfono.

En internet había información sobre él, pero ninguna foto.

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