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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 195

Sus ojos se encontraron con la profunda mirada de él.

En la penumbra, pudo oír claramente el sonido de la nuez de Adán de Palmiro al tragar, y una oleada de deseo apenas contenida la envolvió.

Vilma se quedó paralizada, como si estuviera en trance, incapaz de reaccionar.

Como mujer casada que había pasado años en soledad, sería anormal no sentir ningún deseo físico. Pero con un marido que sufría de una «enfermedad oculta», no le quedaba más remedio que reprimirlo y distraerse.

Y ahora, yacía en un abrazo cálido y firme, con un rostro increíblemente apuesto sobre ella.

Era un hombre cuyo encanto personal y capacidad profesional la habían cautivado y admirado desde el principio.

Vilma sintió que ese deseo, reprimido durante tanto tiempo, finalmente se desbordaba.

Quería, anhelaba, besar a ese hombre.

Pero sus mundos eran completamente diferentes.

Apenas surgió la idea, Vilma la reprimió con fuerza.

Al darse cuenta de que llevaba un rato en sus brazos, intentó levantarse.

Pero justo cuando apoyó una mano en la cama para incorporarse, una fuerza la sujetó por el hombro y la detuvo.

—Ah… ¿qué ha…? ¡Mmm!

Vilma, confundida, solo sintió que Palmiro la atraía de nuevo hacia él.

Estaba a punto de preguntar «¿qué haces?», cuando el aliento ardiente de un hombre silenció sus labios.

¡Vilma se quedó de piedra!

Con el cuerpo rígido y los ojos muy abiertos, como si su alma hubiera abandonado su cuerpo, permaneció inmóvil, dejando que él le robara el aliento.

Un zumbido ensordecedor llenó sus oídos mientras su corazón latía con una fuerza atronadora, cada vez más rápido.

El beso fue un acto impulsivo por parte de Palmiro.

Pero al notar la falta de reacción de Vilma, la razón se impuso y se detuvo en seco.

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