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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 193

—Entonces, ¿por qué a mí me sigues llamando abogado Palmiro?

Vilma levantó la vista.

—¿Qué quieres decir? ¿Quieres que te llame «hermano» o qué?

El rostro de Palmiro se ensombreció.

—No.

Vilma, con su espíritu rebelde, al ver su reacción, le dijo en tono de burla:

—¿Hermanito mayor, hermano, hermanito?

—¡Vilma, cállate!

—Tú deberías llamarme hermanita.

—¡Vilma!

—Hermanita.

—Lárgate.

Ambos empezaron a discutir como niños, provocando que Iker, que estaba de pie a un lado, no pudiera contener la risa.

————

La persona más feliz al saber que su tío favorito también sería hospitalizado no era otro que Nereo.

En realidad, Manuela ya estaba casi recuperada y podría haber vuelto a casa. Pero la pareja de ancianos quería quedarse con su nieto y se negaban a irse, tratando el hospital como si fuera su hogar.

Cuando Palmiro también fue ingresado, los abuelos y Nereo fueron a visitarlo. La escena parecía más una reunión familiar en Navidad que una visita a un enfermo.

Sin embargo, Manuela todavía estaba un poco preocupada y murmuró:

—Desde que pasó lo de Norberto, nuestra familia ha tenido una racha de mala suerte. ¿Será que deberíamos ir a rezar a algún lado?

Palmiro, recostado en la cama, estaba ayudando a Nereo a armar un modelo de avión de combate. Al oírla, dijo sin rodeos:

—Tenemos a la mala suerte metida en casa, no sirve de nada rezarle a ningún santo.

Doña Manuela se quedó perpleja.

—¿Qué quieres decir?

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