Entrar Via

Adiós, esposo impotente romance Capítulo 175

Vilma sonrió y asintió en voz baja: —Sí, no me preocupa eso.

Sabía que la familia Carmona era gente decente. Incluso Palmiro, con su carácter tan mordaz, era cortés y educado cuando se trataba de principios, admitiendo sus errores y disculpándose cuando era necesario.

Y Poncio y Manuela eran aún más tolerantes, generosos y razonables.

Después de aclarar el asunto, la mirada de Vilma se posó en el torso de él.

No llevaba saco, solo una camisa delgada.

Por encima de la camisa, llevaba una especie de corsé ortopédico que parecía un corrector de postura. Se veía moderno, pero estaba muy ajustado.

Vilma frunció el ceño y preguntó preocupada: —¿Qué dijeron los resultados de tus estudios?

Palmiro respondió con indiferencia: —Una fractura en una costilla inferior izquierda y una contusión en la espalda.

La expresión de Vilma cambió drásticamente y se detuvo. —¿Estás tan grave y andas por ahí como si nada, en lugar de quedarte en el hospital?

Ella misma estaba recuperándose de una fractura en la apófisis transversa de una vértebra lumbar y sabía mejor que nadie lo insoportable que era el dolor.

Y Palmiro tenía una costilla rota.

Eso era aún más peligroso, ¿no?

Si el extremo fracturado perforaba un órgano interno y causaba una hemorragia, ¡las consecuencias serían terribles!

Al verla tan preocupada por él, Palmiro sintió de repente que el dolor disminuía.

Sonrió como si no le importara. —La fractura no es tan grave, y ya estoy en tratamiento.

Vilma lo dudó. —¿Y de verdad sirve de algo usar esa cosa?

—Es un corsé torácico. El médico dice que inmoviliza la zona para reducir la tensión en la lesión al mover el pecho. Tengo varios casos pendientes de juicio, no tengo tiempo para estar en cama.

—Pero por muy importante que sea el trabajo, no lo es más que tu salud. No te falta dinero, ¿por qué te exiges tanto? —dijo Vilma con el rostro lleno de preocupación, sintiéndose profundamente culpable de nuevo.

La había ayudado con el juicio gratis, invirtiendo tiempo y esfuerzo sin ganar un centavo, y encima había tenido que recibir un golpe por ella, sufriendo una herida tan grave.

—Tenías razón el otro día. Si lo hubiera sabido… no debiste ayudarme. Te he causado demasiados problemas —murmuró Vilma sin poder evitarlo.

Palmiro suspiró, y su rostro, normalmente serio, mostró una rara sonrisa. —No te estoy culpando, ¿por qué te deprimes?

—Preferiría que me culparas, o que me atacaras con tu lengua venenosa como de costumbre.

Palmiro soltó una risa fría. —Así que te gusta que te traten mal.

En silencio, Vilma lo miró sin responder.

—Está bien, sé lo que hago. Si de verdad te sientes tan mal, trátame mejor de ahora en adelante —dijo Palmiro en tono de broma para consolarla. Se dio la vuelta, caminó hacia la habitación de su madre y abrió la puerta.

Poncio y Manuela todavía estaban discutiendo sobre el origen de Nereo. Al ver llegar a su hijo, ambos se giraron para mirarlo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, esposo impotente