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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 162

—Vilma, te preparé un caldo de hueso. Dicen que ayuda a sanar los huesos, para que te recuperes más rápido —Uliana mantenía su tono complaciente, mostrando una rara preocupación por su hija.

Vilma respondió con un monosílabo indiferente.

—Oye, ¿y Nereo? ¿Sigue en la otra habitación? De verdad, tú y tu hijo en cuartos separados, qué fastidio. Y encima despediste a la niñera, ¿quién cuida a un niño tan pequeño?

Uliana se dio cuenta de que su nieto no estaba y comenzó a quejarse.

—Nereo tiene quien lo cuide, no te preocupes —respondió ella, todavía con frialdad.

Uliana sirvió la sopa en un tazón, lo colocó en la mesita sobre la cama y preguntó con una ceja arqueada: —¿Todavía dejas que esa pareja de ancianos lo cuide?

Vilma no respondió y se incorporó lentamente.

—Vilma, ¿quiénes son esos ancianos? ¿Por qué están dispuestos a ayudarte con el niño? Parecen tener mucho dinero. ¿Será que no tienen hijos, se sienten solos en su vejez y están desesperados por tener un nieto?

Mientras indagaba con cara de chismosa, Uliana arrastró una silla y se sentó a su lado.

Vilma tomó el tazón y sopló suavemente. —¿Por qué preguntas todo eso?

La expresión de Uliana se volvió extraña, y bajó la voz deliberadamente. —Estaba pensando... ya que te divorciaste de Facundo, Nereo no tiene abuelos. Si esa pareja de ancianos quiere tanto un nieto, podrías hacer que Nereo los reconozca como abuelos honorarios, así cuando se mueran...

Vilma supo lo que su madre estaba pensando desde que comenzó a indagar, pero no imaginó que tendría el descaro de expresar en voz alta sus sucias intenciones.

No quería escuchar a su madre maldecir a Poncio y Manuela, así que antes de que pudiera pronunciar la palabra "mueran", la interrumpió bruscamente: —¿Qué sabor tiene esta sopa? ¡Sabe horrible! ¿No habrás intentado drogarme para quedarte con mi dinero?

Con una expresión de asco, Vilma devolvió el tazón a la mesa con un golpe seco.

Al oír esto, Uliana lo negó de inmediato: —Vilma, no digas tonterías. Me levanté al amanecer para prepararte esta sopa, ¿cómo puedes ser tan malagradecida?

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