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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 114

—Señorito abogado, qué porte tiene. ¿Está casado? —preguntó la más atrevida de las señoras.

Palmiro, que ya tenía una expresión fría, frunció aún más el ceño al oír la pregunta.

Vilma, a pesar de su desánimo, no pudo evitar soltar una carcajada.

—Señora, está soltero, pero no se molesten en buscarle pareja. No le faltan chicas que se le lanzan a los brazos, pero ninguna le interesa —explicó Vilma en nombre de Palmiro, para evitarle la incomodidad o que ofendiera a alguien con una respuesta cortante.

Palmiro la miró de reojo, sin decir nada, claramente desdeñoso de la conversación, y se marchó.

Inmediatamente, todas rodearon a Vilma.

—¿Y por qué no le interesa ninguna? ¿No le gustan las mujeres?

—¿O es que ya le gusta alguien?

—¿Su familia también es adinerada?

Vilma se quedó sin palabras.

—Lo conozco desde hace poco más de una semana, no sé nada de él —explicó.

Tras decir esto, y antes de que pudieran hacer más preguntas, se excusó diciendo que tenía que cuidar de su hijo y se escabulló rápidamente.

Al regresar al cuarto, se quedó sorprendida. Palmiro no había ido al cuarto de Manuela, sino que estaba visitando a Nereo. Cerró la puerta y se acercó.

Nereo, al ver a su mamá, levantó la cabecita de inmediato.

—Mamá, ¿estás bien?

Vilma sonrió.

—Estoy bien, mamá está bien. Todo gracias a que llegó tu tío.

Nereo miró al hombre que estaba junto a su cama.

—Tío, gracias. ¡De verdad eres nuestro ángel guardián! ¡Eres increíble!

Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Palmiro, un gesto inusual en él.

—Vaya que sabes halagar a la gente.

Vilma tenía algo que preguntarle a Palmiro, así que le pidió a su hijo que se durmiera pronto.

Palmiro se levantó para salir, y ella lo siguió.

Una vez fuera del cuarto, Vilma preguntó en voz baja:

—¿Facundo recibió quince días de detención?

—Sí, detención administrativa de quince días y una multa de dos mil. Es la pena máxima —explicó Palmiro con calma.

Vilma asintió.

—Siendo el jefe, desaparecer quince días sin previo aviso sin duda causará un caos en su empresa. Con razón Odilia estaba tan desesperada.

—¿Qué pasa, te estás ablandando?

—No es eso... —Vilma negó con la cabeza y lo miró seriamente—. Quería decirte que ya no quiero el departamento que está a nombre de los dos. Preferiría que me dieran su valor en efectivo.

El rostro de Palmiro permaneció tranquilo; no le sorprendía que ella pensara así.

—Es la única propiedad que tienen a su nombre. Si renuncias a ella, ¿dónde vivirán tú y tu hijo? —fue lo primero que se le ocurrió a Palmiro.

Vilma suspiró suavemente.

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