Seguro estaba imaginando cosas.
Él simplemente se preocupaba por el niño y le agradecía que dejara que Nereo pasara tiempo con Poncio y Manuela. Por eso se involucraba tanto.
El médico, siguiendo el protocolo, le realizó a Vilma una evaluación detallada de sus lesiones.
Ella pensaba que eran solo rasguños, pero resultó ser más grave de lo que imaginaba.
Además de múltiples contusiones en el rostro, tenía una conmoción cerebral leve y una distensión muscular en el brazo derecho.
Mientras el médico redactaba el informe, Vilma preguntó en voz baja: —¿Estas lesiones son suficientes para que el agresor enfrente consecuencias legales?
El médico, sin levantar la vista, respondió: —Son lesiones leves. Generalmente, solo conllevan una sanción administrativa. Para que se considere un delito penal, tendrían que ser clasificadas como lesiones graves.
Vilma se quedó atónita.
Tenía media cara desfigurada, le costaba hablar por el dolor, la mano derecha le temblaba al cerrarla y sentía un zumbido en la cabeza... y todo eso se consideraba una lesión leve.
—Abogado Carmona, el informe está listo —dijo el médico, entregándole los documentos a Palmiro. Luego, se dirigió a Vilma—. Pero con el abogado Carmona llevando su caso, quizás haya margen de maniobra.
Al oír esto, Vilma miró a Palmiro con expectación.
De vuelta en el coche, no pudo evitar preguntar: —¿De verdad se puede hacer algo?
Palmiro, revisando el informe, la miró de reojo y respondió con un tono distante: —Soy un abogado que respeta la ley al pie de la letra.
Bueno, eso significaba que no había esperanza.
Vilma abandonó toda ilusión.
—Sin embargo —continuó él—, en el video de seguridad se ve que esa mujer y Facundo la atacaron juntos. Eso puede calificarse como agresión en grupo, lo que eleva la gravedad del caso.

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