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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 101

Facundo le lanzó una mirada gélida a Vilma y se dio la vuelta para regresar a la habitación. Al poco rato, salió empujando una maleta grande.

Los días anteriores, cuando Facundo se había mudado, no se había llevado todas sus pertenencias.

Pensaba aprovechar el fin de semana para volver a recoger algunas cosas.

Nélida había dejado a su hija en la guardería y, como tenía tiempo libre, insistió en acompañarlo.

Facundo pensó que, como Vilma estaría en el hospital con el niño y no en casa, no había problema en llevar a Nélida con él.

Pero cuando Nélida vio la increíble casa en la que vivían, no pudo evitar sentir celos.

Al ver lo acogedora y ordenada que estaba la habitación principal, y que la cama era de una marca de lujo, se dejó llevar por un impulso y empezó a provocar a Facundo, diciéndole que quería probar su cama.

Así fue como Vilma terminó por sorprenderlos en pleno acto.

Cuando la pareja pasó junto a Vilma arrastrando la maleta, Nélida se detuvo para provocarla una vez más: —La futura dueña de esta casa seré yo, así que volveré.

Vilma se rio con frialdad. —¿En serio? A mí me parece que tu futuro hogar será la cárcel.

—Caray...

Justo cuando Nélida iba a responder con un insulto, Facundo la tomó por la cintura. —Neli, vámonos ya.

Temía que la policía llegara en cualquier momento.

A Nélida no le quedó más remedio que poner los ojos en blanco, y ambos se dirigieron a la entrada.

De repente, el celular de Vilma, que estaba en el suelo, empezó a sonar, bajó la mirada y vio que era Palmiro.

Justo cuando se agachaba para recogerlo, Facundo y Nélida abrieron la puerta.

Sin embargo, afuera había varios policías que levantaban la mano, a punto de tocar el timbre.

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