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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 760

—Vaya, vaya... —Sebastián levantó una ceja—. ¿Intentas comprar mi silencio con cerezas?

Masticó lentamente, escupió el hueso en el bote de basura y soltó con ironía:

—Ya que es tu mejor socio, supongo que también sería un buen marido.

—Ami, ¿por qué no dejo esto arreglado de una vez? ¿Qué tal si te casas con Romeo?

Amaya había querido relajar el ambiente con una broma.

Pero jamás imaginó que su hermano soltaría la bomba de querer casarla con Romeo ahí mismo.

Se sobresaltó:

—Hermano, no, eso no...

—No hablo de casarse por amor, hablo de firmar un matrimonio por contrato de tres años —aclaró Sebastián directamente.

Amaya lo miró fijamente, con los ojos abiertos de par en par.

—Hermano, ¿de qué estás hablando?

Romeo ya se había recuperado del bochorno. Se aclaró la garganta y se acercó.

Tomó una cereza y, en lugar de comérsela, se la puso a Amaya en los labios.

—Es una estrategia de negocios que tu hermano y yo planeamos hace tiempo. Él quiere transferir todo su capital de Aquilinia a nuestro país, de manera gradual. Por eso creamos el Consorcio Eje.

—Tú no entiendes de estas operaciones financieras, yo sí. Pero tu hermano no puede confiar a ciegas en mí.

Romeo la miró a los ojos, asegurándose de que le estuviera prestando atención, y continuó:

—Pero si lo hacemos bajo la fachada de un matrimonio, podemos crear fideicomisos y corporaciones familiares. Así evadiremos por completo las auditorías y los bloqueos de capital en Aquilinia...

Sebastián intervino:

—No como marioneta, como socia. Si esto sale bien, todos ganamos.

—Solo serán tres años. Cuando todo termine, te transferiré el 30% del Consorcio Eje.

—Y cuando el contrato expire, ustedes pueden decidir si siguen casados o si firman el divorcio. Ustedes eligen.

Amaya se quedó en silencio.

Romeo, temiendo que ella se sintiera acorralada, le tocó el brazo con suavidad:

—Claro que, si sientes mucha presión o no quieres hacerlo, buscaremos otra soluc...

—¡No hay otra solución! —lo cortó Sebastián de tajo—. ¡Ya lo revisé mil veces! ¡Es la única ruta segura!

—Y más les vale ir por esos papeles en cuanto regresemos. ¡Mientras más rápido, mejor!

La decisión de Sebastián era final e irrevocable.

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