Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 741

¿Señor Benítez?

Si le había encargado todo el asunto de la reserva de las habitaciones a su cuñado, Ignacio, ¿de dónde diablos había salido ese tal señor Benítez?

Además, ya había acordado con Ignacio que él se encargaría de organizar todo y que Diego pagaría la cuenta completa.

Pero ahora, ese señor Benítez, que había aparecido de la nada, no solo le había robado todo el protagonismo, sino que, además, había reservado las mejores suites para ellos tres, dejándole a él una habitación común y corriente.

Eso era un desprecio y una humillación en toda regla.

Diego Muñoz tenía el rostro oscurecido por la furia, respirando pesadamente de la indignación.

Durante todos estos años, a dondequiera que fuera, él siempre era el centro de atención. Hospedarse en los mejores hoteles y en las suites con las vistas más espectaculares ya era una costumbre indiscutible para él.

Pero en ese momento, era evidente que el señor Benítez lo estaba ninguneando por completo.

Diego se apartó a un rincón y, con el rostro ensombrecido, marcó el número de Ignacio.

Apenas contestó, le reclamó con frialdad y sin rodeos:

—Ignacio, ¿qué está pasando? ¿No te pedí que me reservaras la habitación?

—¿Cómo es que de repente aparece un tal señor Benítez y arruina todos mis planes?

—Además, conoces perfectamente mis estándares para los viajes de negocios. Si no es la suite presidencial, no me quedo. ¿Y sabes qué llave me acaba de dar la recepcionista?

Sin darle tiempo a Ignacio de responder, Diego elevó un poco más la voz:

—¡Me dio la llave de una habitación estándar! ¿Cómo demonios hace las cosas ese supuesto señor Benítez? ¡Es una falta de respeto total hacia mí!

Al hablar del señor Benítez, Ignacio no podía parar de soltar halagos, hablando por los codos.

Esa era la primera vez que Ignacio le revelaba a Diego que el apellido del magnate era Benítez; antes siempre había sido muy ambiguo, diciendo que era alguien sumamente misterioso y que prefería mantener su identidad en secreto.

Incluso a través del teléfono, Diego podía notar la profunda admiración que Ignacio sentía por ese hombre.

Aferrando el celular, el rostro de Diego se había oscurecido hasta el extremo, pero al escuchar que ese hombre era el dueño de AM Capital, sintió como si lo hubieran tomado por el cuello, quedándose sin palabras y tragándose su orgullo.

Para el Grupo Muñoz, AM Capital no solo era un invitado de honor en ese momento, sino el mismísimo salvador que los había sacado de la ruina.

El viaje de Diego a Aquilinia tenía dos propósitos: presenciar el momento de gloria de Amaya Ibarra en la entrega de premios, y tener una charla profunda con el verdadero líder de AM Capital sobre el futuro comercial del Grupo Muñoz.

Confiaba en que esa inversión de cinco mil millones fuera solo el comienzo, y que pronto lograría conseguir aún más capital para su empresa.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta