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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 708

—No, es raro encontrar a alguien que realmente reconozca el talento. En el mundo del diseño arquitectónico, fui muy afortunada de encontrarte, Romeo.

Amaya habló con los ojos brillantes y una sinceridad absoluta.

Verla sonreír con tanta frescura disipó por completo cualquier rastro del malestar que Romeo había sentido tras ser rechazado por ella más temprano.

Al final... su objetivo nunca había sido poseerla, sino desear su felicidad desde lo más profundo de su corazón.

Nunca había olvidado su promesa.

Y siempre había creído firmemente que, en cualquier relación, el respeto por la voluntad del otro era la base fundamental para avanzar.

Romeo no era un hombre impaciente. No importaba el tiempo, tenía la paciencia suficiente para esperar.

-

La celebración del trigésimo aniversario del Grupo Muñoz estaba a punto de comenzar.

El evento tendría lugar en el hotel más lujoso de Solsepia, Cúspide.

Como directora ejecutiva designada por los inversores, Amaya no tardó en recibir una invitación oficial de la empresa.

Mientras tanto, Diego Muñoz seguía sin tener la menor idea de la identidad de la directora ejecutiva impuesta por el misterioso cliente principal.

Quería desesperadamente resolver ese enigma, pero los representantes de la contraparte se negaban a soltar prenda, limitándose a decir que ella se presentaría la noche de la celebración.

Diego incluso le había preguntado a Ignacio, el esposo de su segunda hermana.

Pero obtuvo la misma respuesta vaga.

Al no tener más opciones, Diego apartó el asunto de su mente y se concentró por completo en la celebración del trigésimo aniversario del Grupo Muñoz.

La pérdida del puesto de presidente en la asociación a manos de Amaya, seguía siendo una piedra en su zapato.

Sin embargo, sí se había asegurado de enviar una elegante invitación a la misteriosa directora ejecutiva del cliente mayoritario.

Todo estaba listo. Solo faltaba que empezara la noche.

Tras mucha expectativa, Diego finalmente recibió el día de la celebración del trigésimo aniversario.

Se puso un traje a la medida que había mandado confeccionar hacía meses, lo combinó con el reloj de edición limitada más caro de su colección y se arregló el cabello en un salón exclusivo.

De pie en la entrada del salón principal, recibiendo a los invitados, Diego sentía que estaba a punto de alcanzar la cúspide de su vida.

Pero justo en el momento en que se sentía en la cima del mundo, vio algo que lo dejó helado.

Caminando hacia él, desde los ascensores, venía una figura esbelta, elegante y vestida de blanco.

Sus oscuros ojos brillantes se contrajeron de golpe y su arrogante sonrisa se congeló en el acto.

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