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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 1103

Eran apenas las once de la mañana.

Como iban a pasar la noche allí, reservaron una tienda de campaña muy grande y varias habitaciones con forma de jaulas de pájaros, que tenían un diseño peculiar y colgaban al borde del acantilado. Si dormían en esas jaulas, al amanecer podrían disfrutar de la salida del sol.

La música estaba a todo volumen, resonando por todo el valle.

Amaya acababa de entrar a la habitación jaula con Reni.

De repente, le llegó un mensaje de Romeo.

—Terminé la reunión de una hora en cuarenta y cinco minutos, ¿qué tal? Cada segundo lejos de ti es una eternidad. Espérenme Reni y tú, voy para allá.

Al leer el mensaje, Amaya no pudo evitar sonreír.

La dependencia que Romeo sentía por ella no se basaba en halagos vacíos, sino en un apego genuino y profundo; le costaba horrores separarse de ella.

Él era muy expresivo y siempre encontraba la manera perfecta de demostrarle su amor.

Después de haber vivido con una pareja tan fría y distante como Diego Muñoz, Amaya valoraba muchísimo el apego de Romeo.

Sabía que un buen esposo no tenía que estar a su lado cada segundo del día, pero su corazón y su mente siempre debían estar con ella.

Esa sensación de ser la prioridad y sentirse valorada era lo que toda mujer deseaba.

Amaya dejó a Reni sobre la cama de la jaula y se acercó al cristal transparente para mirar hacia abajo, donde se abría un abismo insondable.

Sintió un escalofrío y, por instinto, retrocedió un par de pasos.

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