Entrar Via

Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 1059

Bruno sabía que ese sujeto era un hueso duro de roer, pero al no saber a quién se enfrentaba, se agarró el brazo sangrante y trató de mantener su posición.

—¡Te advierto que este es mi territorio!

—¡Si te atreves a usar armas aquí, te juro que...!

No terminó la amenaza. Sebastián no tenía paciencia para estupideces; apretó el gatillo y le voló el brazo izquierdo a Bruno.

La sangre brotó a borbotones mientras los vasos sanguíneos del brazo quedaban destrozados.

Bruno jamás imaginó encontrarse con un monstruo de ese calibre.

Apretando los dientes de dolor y sabiendo que estaban en desventaja, les hizo una seña a sus hombres para que retrocedieran hacia la camioneta.

Sabiendo que el trabajo estaba hecho, Sebastián guardó el arma.

Abrió la puerta trasera e hizo una seña para que Romeo subiera.

Romeo, aguantando el dolor insoportable, se metió al auto sin dudarlo.

Sebastián maniobró el deportivo y se preparaba para arrancar hacia la salida.

Pero de repente, se dio cuenta de que el escandaloso Lamborghini rosa estaba estacionado justo detrás de él, bloqueando el paso a la perfección.

Catalina solo había querido seguir a Sebastián por pura curiosidad.

Pero nunca pensó que terminaría presenciando una balacera digna de una película de gángsters; estaba completamente fascinada y en shock.

Al ver que el auto verde daba la vuelta, sus miradas se cruzaron.

En ese instante, no pudo contener el impulso. Creyendo que el peligro ya había pasado, abrió la puerta y agitó la mano con todas sus fuerzas.

—¡Sebastián! ¡Dios mío, eres el mejor! ¡Eres mi ídolo! ¡Estuviste increíble!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta