Los pasos de Diego se detuvieron de golpe e, instintivamente, apretó los puños.
Durante todos esos años, para mantener las apariencias de la familia Muñoz, aunque había escuchado rumores sobre los amoríos de su padre con Alba, siempre había hecho la vista gorda y jamás se lo había reprochado a la cara.
Incluso cuando tenía que interactuar con Alba por motivos laborales, Diego siempre había sido educado pero distante, sin cuestionar nunca nada.
Pensaba que actuando así mantenía los límites y el respeto, pero nunca imaginó que ella y su padre carecerían de tal decencia y tendrían tres hijos a sus espaldas.
Y ahora, se atrevía a armar un escándalo en el Grupo Muñoz con los niños.
El rostro de Diego se heló de inmediato y su voz se volvió aterradora:
—¿Hasta dónde ha llegado el escándalo?
La voz de Julio delataba su pánico:
—Se salió de control. La secretaria Alba trajo unas pruebas de paternidad de los tres niños, junto con un acuerdo en el que el señor Muñoz le prometía acciones de la empresa a ella y a los niños. Está llorando frente a los empleados, diciendo que soportó años en el anonimato mientras trabajaba duro por la empresa.
—Además, amenazó con que, si no se presenta a solucionar el problema y a darles una respuesta satisfactoria, hará una rueda de prensa para contar todos los trapos sucios y arruinar por completo al Grupo Muñoz.
A Diego le palpitaron las sienes, sintiendo cómo le hervía la sangre.
De inmediato ató todos los cabos.
La noche anterior, mediante un acuerdo, había despojado de todo el poder a Rubén Muñoz, cortando cualquier canal oculto que él tuviera para transferir bienes o abrir fideicomisos en el extranjero. Así, destruyó las intenciones de Alba y sus hijos.
Alba, quien había soportado tanto durante años y se había arriesgado a tener tres hijos para obtener el dinero y la posición de los Muñoz, ahora veía cómo se esfumaba todo su esfuerzo, y, como era de esperarse, estaba dispuesta a arrastrar a todos con ella.
Diego ya había previsto en el fondo algo así.
Se había preparado mentalmente para cortar cualquier vínculo con Alba definitivamente.
Solo que no esperaba que ella actuara tan rápido, de forma tan agresiva, y con tanta desesperación.
Pensando en cómo Valeria Zaldívar había estado loca últimamente, bombardeándolo a llamadas a tal punto que tuvo que bloquearla y prohibirle la entrada a la empresa...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós a la Esposa Perfecta