C73-MI ESPOSO NO ES UN FANTASMA.
Ian la miró a los ojos, buscando alguna señal de duda. Pero no la encontró. Solo vio determinación. Amor y lealtad.
—Savanna... ¿Estás segura? Es tu familia.
Ella negó despacio.
—No. Tú eres mi familia. Arthur... Arthur es solo un hombre que comparte mi apellido. Nada más.
Ian se sintió como el hombre más afortunado del mundo, no podía creer que esta mujer, esta mujer increíble, estuviera dispuesta a ir en contra de su propia sangre por él.
—Te amo —dijo con voz quebrada—. Dios sabe que te amo con mi vida Savanna.
Ella sonrió entre lágrimas y lo abrazó con fuerza.
—Yo también te amo, pero ahora debemos concentrarnos en limpiar tu nombre. O mejor dicho, mantener tu verdadera identidad oculta. Y por supuesto, hacer que Arthur pague por lo que hizo.
Ian la apretó contra él, enterrando la cara en su cabello. Y se quedaron así por un momento, abrazados en medio del caos, encontrando paz en los brazos del otro. Pero entonces Savanna se apartó despacio, con los ojos todavía húmedos pero con una determinación férrea en su rostro.
—Pero necesito que me prometas algo.
—Lo que sea.
—Cuando tengamos las pruebas, cuando sepamos la verdad completa de su participación en el ataque de tu familia... quiero ser yo quien lo confronte. Arthur es mi sangre y si va a caer, será por mi mano.
Ian la miró en silencio, luego asintió despacio.
—De acuerdo. Será tu decisión.
Savanna le dio una sonrisa peligrosa.
—Bien. Entonces vamos a prepararnos.
Ian sonrió también, sintiendo cómo la adrenalina comenzaba a correr por sus venas.
—¿Qué tienes en mente?
Savanna se dio la vuelta y caminó hacia el escritorio, donde su teléfono seguía mostrando el artículo que Arthur había filtrado.
Lo tomó y lo miró con ojos fríos.
—Una rueda de prensa —Se giró hacia Ian, con los ojos brillando de determinación.— Para exponerlo frente a toda la crema y nata de la ciudad.
Dos o tres horas después, la sala de conferencias del Hotel Grandeur estaba repleta.
Periodistas de Bloomberg, Forbes y The Wall Street Journal ocupaban las primeras filas, con cámaras apuntando hacia el estrado vacío. Reguladores financieros revisaban sus tablets con expresiones serias. Socios clave de Hayes Holding murmuraban entre ellos, especulando sobre el motivo de la convocatoria.
Y en la última fila, con los brazos cruzados y una sonrisa arrogante en los labios, estaba Arthur Hayes. Había llegado sin invitación formal, pero nadie se atrevió a detenerlo. Después de todo, era Arthur Hayes.
Miembro de la junta directiva.
Tío de la CEO.
Un hombre intocable.
Documentos legales. Registros notariales. Certificados de nacimiento. Auditorías realizadas por Deloitte, una de las Big Four. Historiales bancarios. Declaraciones de impuestos.
Todo verificado. Todo legal. Todo apuntando a una sola conclusión:
Ian Smith existía. Y era real.
Los flashes de las cámaras explotaron como fuegos artificiales. Los periodistas se inclinaron hacia adelante, tomando notas frenéticamente y los reguladores intercambiaron miradas de sorpresa. Y Arthur se quedó paralizado, con la sangre drenándose de su rostro.
Savanna lo miró directamente, con una sonrisa fría en los labios.
—Mi esposo no es un fantasma —aclaró poderosa—. No es un criminal. Es un hombre con papeles, historial y contribuciones reales. Un hombre que sirvió a este país con honor.
Giró la cabeza hacia Ian, y sus ojos se suavizaron, extendió la mano hacia él, y él subió al estrado. Se acercó a ella y por un momento, el amor entre ellos fue tan palpable que llenó toda la sala.
No eran solo una pareja. Eran un equipo. Una fuerza imparable.
Savanna volvió a mirar a Arthur, y esta vez su voz se volvió de acero.
—Esto solo confirma que… todo aquel que busque sombras... solo proyectará las suyas. —Hizo una pausa, dejando que las palabras calaran hondo. —¿No es así, tío?
El silencio que siguió fue ensordecedor.
Todas las miradas se giraron hacia Arthur. Los periodistas, reguladores, socios.
Todos lo miraban con acusación y sospecha.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!