C52: FURIA Y DESESPERACIÓN.
El restaurante era pequeño. Valeria miró alrededor con el ceño fruncido y se sentó con cuidado, como si la silla pudiera estar sucia.
—¿En serio, Ian? ¿Este lugar?
Ian ni siquiera levantó la vista del menú.
—Es discreto.
—Es deprimente —corrigió ella, pasando un dedo por el borde de la mesa—. Pensé que almorzaríamos en algún lugar... apropiado.
Braxton dejó su vaso de agua sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.
—Ian no puede presumir quién es aquí. En Nueva York, él es solo el esposo de Savanna Hayes. Nada más.
Valeria lo miró con los ojos entrecerrados.
—Nadie te preguntó, Brax.
—Pero yo te respondo —replicó Braxton—. Tiene que protegerse. Además, ni que vinieras de la realeza.
Ian cerró el menú con fuerza.
—Suficiente. Los dos. Vayamos al grano.
Valeria se recostó en su silla, cruzó las piernas y sonrió.
—Está bien. Dime qué necesitas.
Ian sacó su teléfono. Deslizó una foto hacia ella, donde había un hombre de unos cincuenta años.
—Damon Black. CEO de BlackPharm Industries. Tiene negocios con Hayes Industries. Y hace diecisiete años, participó en el incendio que mató a mis padres.
Valeria tomó el teléfono estudiando la foto.
—¿Qué quieres que haga?
—Acércate a él. Gánate su confianza. Necesito acceso a sus correos, específicamente, cualquier comunicación entre él y Arthur Hayes.
Valeria levantó una ceja.
—¿Arthur Hayes? ¿No es ese el tío de tu esposa?
—Sí.
—¿Y ella sabe que sospechas de su familia?
Ian no respondió, pero su silencio fue respuesta suficiente. Valeria sonrió como si le hubieran dado un gran regalo.
—Interesante. Entonces estás jugando a dos bandas. Venganza y matrimonio. ¿Cómo planeas mantener ambas?
Braxton intervino antes de que Ian pudiera responder.
—Eso no es tu problema, Valeria. Tu trabajo es acercarte a Damon. Deja de meterte en lo que no te importa.
Ella lo ignoró y siguió mirando a Ian.
—¿Cómo quieres que me acerque? No puedo simplemente aparecer en su oficina.
—Hay un evento en tres días —explicó Ian—. BlackTech Industries es uno de los patrocinadores principales. Damon estará ahí y tú también.
—¿Como invitada?
—Como abogada corporativa. Dirás que estás revisando posibles inversiones en el sector tecnológico. Es creíble y te da una razón para hablar con él.
Valeria asintió lentamente.
—¿Y qué pasa si él sospecha?
—No lo hará. Eres buena en lo que haces, lo sabes.
Ella sonrió de nuevo, pero esta vez, hizo algo más. Algo que hizo que Braxton apretara los dientes, se inclinó para tomar la mano de Ian.
—Siempre me has tenido mucha fe, Ian.
—Porque la mereces —respondió él, sin emoción—. Pero necesito que entiendas algo. Si Damon muere o desaparece antes de que consiga esas pruebas, pierdo al único testigo que puede implicar a Arthur. Necesito que confiese. Necesito que me dé algo que pueda usar.
Valeria se humedeció los labios y su respiración se aceleró ligeramente por la pequeña cercanía con Ian.
—Entendido.
Entonces Braxton carraspeó cortando el momento.
—¿Y Savanna? ¿Qué pasa cuando descubra que su tío está involucrado?
Ian se recostó y su expresión se endureció.
—No lo descubrirá. No hasta que tenga todas las pruebas.
—Ella no es tonta, Ian —insistió Braxton—. Además, esa no fue mi pregunta… y para tu mala suerte, con Valeria aquí... —miró a la mujer con desaprobación— solo estás empeorando las cosas.
Valeria frunció el ceño.
—¿Qué se supone que significa eso?
—Significa que tu llegada no fue exactamente... sutil. Savanna te vio abrazarlo. Te vio salir con él. ¿Crees que no está sacando conclusiones? Se trata de su esposo.
Ian apretó la mandíbula, estaba atrapado, entre la verdad que no podía decir y la mentira que ella no creía.
Sin embargo, tomó sus manos.
—Te amo, Savanna. Eres mi todo. Lo único real en mi vida, lo único que importa. No tienes por qué…
—¿Y por qué no me lo contaste? —cuestionó apartándose—. ¿Por qué tengo que enterarme de que tienes una "amiga de la infancia" cuando aparece en mi oficina?
Ian guardó silencio. Porque la verdad era imposible de decir.
«Porque la necesito para destruir al hombre que mató a mis padres. Porque sin ella, no puedo acercarme a Damon. Porque si no actúo ahora, perderé mi única oportunidad de venganza.»
Pero no podía decir nada de eso.
Savanna se puso de pie y caminó hacia la ventana.
—Tu silencio lo dice todo.
—Porque no es importante, Savanna. —Él se puso de pie y fue hacia ella—. Estás creando películas que no existen. Valeria…
Ella se giró bruscamente.
—¡Para mí lo es! —gritó, quebrándose—. No sé nada de ti, Ian. Nada. Y cada día aparece alguien nuevo que te conoce mejor que yo. ¿Qué se supone que debo pensar?
El silencio cayó como una losa.
Ian dio un paso hacia ella, luego otro, hasta que sus cuerpos quedaron a centímetros.
—¿Qué estás pensando? ¿Que me acuesto con ella? ¿Que la he tocado como te toco a ti?
Savanna tragó saliva, con la respiración acelerándose. Porque eso era exactamente lo que la estaba matando.
La imagen de Ian con Valeria. Riendo. Tocándola. Besándola.
—¡No lo sé!
Entonces Ian la agarró por la cintura, la levantó en vilo y la pegó contra la pared.
—Pues piensa esto —gruñó, muy cerca de su boca—. Eres tú la que me vuelve loco. Eres tú la única que me importa. Y si no lo entiendes... te lo voy a demostrar.
La besó.
Duro, desesperado.
Sus labios se estrellaron contra los de ella, mientras su mano se enredaba en su cabello.
Savanna se resistió un segundo. Dos, pero luego le devolvió el beso. Con la misma furia y la misma desesperación.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!