C140-ME ENCANTAS CELOSA
MANSIÓN MORETTI - 1:30 AM
Ian estaba sentado en el sofá de cuero con el libro "El Arte de la Guerra" en las manos, lo había leído cien veces, pero siempre encontraba algo nuevo.
Savanna estaba en el sillón frente a él, también leyendo. "Orgullo y Prejuicio."
Por quinta vez ese año.
La chimenea crepitaba, las luces estaban bajas, todo era paz, hasta que el teléfono de Ian vibró.
Lo tomó, miró la pantalla y sonrió.
Savanna lo notó de inmediato y alzó una ceja.
—¿De qué te ríes?
Ian conociendo su carácter, decidió molestarla.
—Es que... una vieja amiga me escribió. Voy a tener una cena con ella mañana.
Savanna se tensó. Los celos pulsaron en su pecho como un tambor, pero entonces, conociendo a su esposo, seguro era una nueva forma de molestarla. ¿Verdad? Aun así, la duda no se iba.
Chasqueó la lengua y tomó un poco de té.
—Está bien. Pero adviértele a tu amiga que si te toca un dedo al menos, habrá consecuencias.
—¿Y cómo voy a saludarla?
—Con la voz. Le dices: hola. Y ya.
Ian hizo una mueca.
—Pero tengo tiempo sin verla. Yo quiero...
Savanna cerró el libro con fuerza.
—Ian Moretti, si esa mujer te toca, te juro que la entierro viva. Y a ti te mando al sótano por un mes.
Ian la miró un segundo, luego estalló en risas.
—Me encantas celosa, tigresa.
Savanna supo allí mismo que la había molestado y se frustró por caer. Por eso se puso de pie lista para irse.
—Eres un idiota. No hay ninguna amiga, ¿verdad?
Ian negó, aún riendo.
—No. No saldría con otra teniéndote a ti. ¿Me crees descerebrado, amore?
Esas palabras le aceleraron el corazón, pero ella se mantuvo fría.
—Bien, entonces… ¿quién te escribió?
Ian le hizo un gesto para que se sentara en sus piernas.
—No. No voy a hacerlo. La última vez...
—Recibiste buena atención —la atajó él—. Ven, amore. Siéntate en las piernas de tu marido.
Savanna luchó consigo misma, pero al final pensó: Qué carajos, sí quiero.
Caminó hacia él, se sentó y en el acto Ian la rodeó con un brazo y empezó a acariciarle el muslo con la otra mano.
—El mensaje es de un agente SWAT.
Las cejas de Savanna se apretaron.
Savanna acercó la nota a su nariz y olía a él. A su colonia, su corazón saltó, al igual que su cuerpo.
—Dios... necesito a ese hombre sobre mí. Sí o sí.
Salió de la cama lista para su día, pero su teléfono sonó.
"Bufete Morrison & Associates"
—¿Sí?
—Señora Hayes, encontramos a la detective. Ella está dispuesta a dar una declaración a los medios. Tiene mucho para decir.
La sonrisa de Savanna se ensanchó.
—Perfecto. Nos vemos en mi empresa.
Colgó y sonrió más, porque su día acababa de mejorar.
(...)
CENTRO DE DETENCIÓN FEDERAL - HOUSTON, TEXAS - 8:00 AM
Ian salió de su auto, había volado muy temprano desde Nueva York. Ahora vestía un traje gris oscuro, camisa blanca, sin corbata y sus ojos ocultos detrás de lentes de sol.
Caminó hacia la entrada del centro de detención, las puertas de vidrio se abrieron automáticamente y dos agentes lo esperaban en el vestíbulo.
—Señor Moretti. El señor Foster lo espera.
Ian asintió.
—Guíenme.
Los agentes caminaron delante de él, cruzando el vestíbulo. Pasaron por un detector de metales y subieron unas escaleras. Ian los siguió, con el corazón a toda velocidad. Porque la verdad estaba a punto de ser revelada.

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