Entrar Via

ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 137

C137-SED DE JUSTICIA

MANSIÓN MORETTI - OFICINA PERSONAL DE SAVANNA

Después del orgasmo, Savanna aún temblaba suavemente sobre el escritorio. Su cuerpo estaba laxo, saciado, y el calor de Ian la envolvía como una manta. Ella levantó la mirada hacia él, con la respiración agitada, y abrió la boca para ofrecerle lo mismo.

Quería devolverle el placer, sentirlo en su boca, hacerlo gemir su nombre.

Pero Ian no pidió nada.

Con una ternura que contrastaba con el hambre de minutos atrás, la levantó en brazos otra vez, acomodando con cuidado su barriga de nueve meses. La llevó por los pasillos de la mansión hasta su habitación, sin decir una palabra y la depositó en la cama grande, arropándola con las sábanas frescas.

Se inclinó y depositó un beso suave en su frente.

—Descansa, dolcezza —susurró—. Mañana tienes una guerra que pelear.

Y se fue.

Savanna se quedó mirando la puerta cerrada, con el corazón aún latiendo fuerte.

No sabía cómo sentirse.

¿Aliviada? ¿Frustrada? ¿Culpable?

El placer seguía vibrando en su cuerpo, pero la ausencia de Ian dejó un vacío extraño. Se llevó una mano al vientre, sintiendo las patadas suaves de su hija, y pensó largo rato en la oscuridad.

Que tal vez… tal vez había llegado el momento de acortar ese castigo. Porque Ian había demostrado una vez más que la amaba por encima de todo.

Y ella ya no quería seguir alejándolo.

Con ese pensamiento rondando en su cabeza, tardó en dormirse, pero finalmente el cansancio la venció.

(…)

El abogado mayor asintió lentamente, impresionado por su temple. Los demás intercambiaron miradas y siguieron tomando notas.

—Quiero que esto sea público —continuó Savanna—. Que los medios se enteren, que Isabelle Deveraux sepa que su dinero no compra la ley. Y que Elias pase el resto de su vida sabiendo que arruinó la suya. No aceptaré acuerdos. No quiero dinero. Quiero su cabeza en bandeja.

Se reclinó ligeramente en la silla, con una mano protectora sobre su vientre y su bebé pateó, como si aprobara sus palabras.

—Empiecen ya. Tienen todos los recursos de los Moretti. No escatimen y manténganme informada cada hora.

Los abogados se pusieron de pie, recogiendo sus carpetas. Antes de que salieran, Savanna añadió con tono suave pero innegociable.

—Y si alguien intenta intimidarnos… que sepan que yo soy la que está dispuesta a ir hasta el final.

Cuando la puerta se cerró, Savanna exhaló lentamente.

Una sonrisa pequeña y decidida curvó sus labios. Estaba decidida a hacer justicia por su amiga.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!